La quimioterapia ‘adaptativa’ no erradica el tumor, pero controla su crecimiento y es menos tóxica

La quimioterapia es, junto a la cirugía para extirpar el tumor y, en algunos casos, la radioterapia, la base del tratamiento para cualquier enfermedad oncológica. El problema es que la quimioterapia, dado que tiene por objetivo principal eliminar por completo todas las células tumorales, resulta muy agresiva y se asocia a numerosos efectos secundarios muy perjudiciales para los pacientes. Y es que los fármacos que se administran en la quimioterapia no solo matan las células tumorales, sino también muchas células sanas. Tal es así que investigadores del Centro Oncológico e Instituto de Investigación H. Lee Moffitt en Tampa (EE.UU.) plantean un nuevo enfoque terapéutico: administrar la quimioterapia de forma frecuente y en dosis muy inferiores a las máximas que puede tolerar el paciente para, en la medida de los posible, minimizar los efectos adversos y, si bien no erradicar el tumor, sí tener su crecimiento bajo control.

Y este nuevo enfoque, es decir, la cronificación del cáncer con quimioterapia continua a bajas dosis, ¿es eficaz? Pues como explica Pedro M. Enríquez-Navas, director de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «nuestro estudio demuestra que una estrategia terapéutica basada en el seguimiento clínico por imagen de la evolución del tumor y en la que utilizamos un fármaco quimioterápico ya disponible puede prolongar la supervivencia libre de progresión en diferentes modelos preclínicos de cáncer de mama».

La quimioterapia convencional que se utiliza hoy en día busca erradicar las células tumorales en su totalidad. De ahí que se administre a las dosis máximas que puede tolerar el paciente. Sin embargo, casi nunca se logra eliminar completamente el tumor. Por el contrario, solo se eliminan las células sensibles al fármaco, que no las resistentes, que finalmente se hacen con el control del tumor y lo hacen crecer de forma totalmente incontrolada.

Por ello, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– de cáncer de mama para ver qué sucedía si administraban la quimioterapia no para erradicar la enfermedad, sino para mantener un pequeño tumor de células sensibles al fármaco que eviten el crecimiento incontrolado de las células resistentes. Y para ello, ajustaron las dosis del fármaco en función del tamaño del tumor.

Así, en el estudio, llevado a cabo con ratones con cáncer de mama a los que se administró paclitaxel, se compararon tres enfoques terapéuticos: quimioterapia convencional para eliminar el tumor; quimioterapia discontinua, en la que se interrumpía la dministración del fármaco en caso de observar una reducción de la masa tumoral; y quimioterapia adaptativa, en la que tras una dosis elevada del fármaco se administraban dosis pequeñas para controlar el crecimiento del tumor.

La quimioterapia convencional indujo una disminución muy significativa de la masa tumoral. Sin embargo, tenía que interrumpirse para que los animales no acumularan una mayor toxicidad. Y cuando esto ocurría, el tumor volvía a crecer de forma incontrolada. Por su parte, la quimioterapia discontinua no logró evitar la progresión del cáncer.

¿Y qué sucedió con la ‘quimioterapia adaptativa’? Pues, simplemente, que se mostró como la estrategia más eficaz para frenar la progresión de la enfermedad. Y es que una vez logrado el control inicial del tumor, la administración de dosis cada vez menores de paclitaxel consiguió frenar su crecimiento. De hecho, destacan los autores, «en hasta un 60-80% de los animales, la reducción continuada del tumor permitió intervalos de varias semanas en los que el tratamiento no resultó necesario». Es decir, dado que el tumor estaba controlado y no crecía, se posibilitó la suspensión total del fármaco durante largos períodos de tiempo en la mayoría de los ratones.

Por tanto, y de acuerdo con los resultados, el nuevo enfoque, además de menos tóxico, es eficaz. Entonces, la pregunta que se plantearía es si seríamos capaces de aprender a vivir con un cáncer en lugar de tratar de erradicar la enfermedad.

Fuente: ABC



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