En el momento en el que nos damos cuenta de que nuestros clientes se han vuelto bastante más amarillentos, seguramente pienses que la única opción que tienes a tu disposición es ponernos en contacto con un dentista para que éste pueda encontrar la solución más acorde a nuestro caso. El problema de esto es que…

En el momento en el que nos damos cuenta de que nuestros clientes se han vuelto bastante más amarillentos, seguramente pienses que la única opción que tienes a tu disposición es ponernos en contacto con un dentista para que éste pueda encontrar la solución más acorde a nuestro caso. El problema de esto es que tiene asignado un coste tan elevado que es posible que no se ajuste al presupuesto que tengas en ese momento.

No obstante, existen algunos métodos alternativos que nos pueden ayudar perfectamente con este propósito: a continuación, te vamos a comentar uno en donde vamos utilizar solamente papel de aluminio, pasta de dientes, bicarbonato y un poco de sal.

Es muy sencillo, lo primero que tenemos que hacer es coger el papel de aluminio y extenderlo completamente. Procedemos a colocar todos los ingredientes anteriores encima y nos mezclamos hasta conseguir una masa uniforme; asegúrate de que esté espesa porque, de lo contrario, será demasiado líquida para poder aplicarla.

En el momento en el que ya tengamos el remedio listo, lo que tendremos que hacer es cortar un poco del papel de aluminio y aplicarlo por todo el contenido de nuestra dentadura. Ten mucho cuidado porque, aunque la probabilidad de cortarse con este papel es mínima, si que se puede llegar a producir.

Debes dejar que el remedio actúe durante un tiempo de entre 30-40 minutos. Esta manera, la masa resultante podrá acceder a la capa delantera del diente y eliminar cualquier tipo de elemento que estuviera produciendo este tipo de amarillamiento.

Una vez que hayamos acabado con este procedimiento, tendremos unos dientes tan blancos que ni tan siquiera nos podemos llegar a creer que el método ha resultado tan funcional.

Este truco casero no es el sustituto del dentista, es decir, tenemos que visitarlo en manera continua para poder descartar cualquier tipo de enfermedad bucal que podamos llegar a tener. Sin embargo, en un momento dado, es un truco muy especial que no sólo nos va a ayudar a conseguir esa sonrisa perfecta que siempre hemos deseado, sino que también nos ayudará a ahorrar una gran cantidad de dinero.

Se trata de uno de sus trucos que, aunque en un principio nos puedan parecer algún tipo de bulo o engaño, cuando los probamos nos damos cuenta de que son perfectamente útiles y los integramos normalmente en nuestro día a día.

¡Pruébalo y cuéntanos tu experiencia!

Fuente: Noticias Interesantes



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