Tomar yogur todos los días puede reducir en hasta un 31% el riesgo de desarrollar la enfermedad en la población femenina

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades renales y la diabetes. Una hipertensión arterial que, definida como una presión sanguínea sistólica superior a 140 milímetros de mercurio (mmHg) y una presión arterial diastólicas mayor a 90 mmHg, padecen cerca de 1.500 millones de personas en todo el planeta y más de 14 millones de adultos españoles. Y una enfermedad que, cada año, causa directamente la muerte de 94 millones de individuos. De ahí la importancia, crucial, de tomar medidas para su prevención, caso de la adopción de una dieta saludable. De hecho, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.), tomar yogur a diario reduce notablemente el riesgo de desarrollar la hipertensión. O así sucede, cuando menos, en mujeres.

Como explica Justin Buendía, director de esta investigación presentada en el día de hoy en el marco del Congreso Anual de Epidemiología y Estilos de Vida de la Asociación Americana del Corazón (AHA) que se está celebrando en Phoenix (EE.UU.), «creo que este es el estudio más grande realizado hasta la fecha para evaluar los efectos específicos del yogur sobre la presión sanguínea. Y si bien no hay ningún alimento que sea la panacea, tomar yogur como parte de una dieta saludable parece ayudar a reducir el riesgo a largo plazo de hipertensión arterial en las mujeres».

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron los registros médicos y los patrones de consumo de yogur recogidos en un período de 18 a 30 años en tres grandes estudios epidemiológicos estadounidenses: el Estudio de Salud de las Enfermeras (NHS) y el NHS II, en los que la mayoría de los participantes son mujeres con edades comprendidas entre los 25 y los 55 años; y el Estudio de Seguimiento de Profesionales Sanitarios, llevado a cabo sobre todo con varones de 40 a 75 años.

Durante el desarrollo de los tres estudios se diagnosticaron 74.609 nuevos casos de hipertensión arterial, pudiendo establecerse a partir de los datos en el NHS y el NHS II que la toma de cinco o más yogures semanales conlleva, frente al consumo de un único yogur mensual, una reducción del 20% del riesgo de desarrollar la enfermedad.

Y este beneficio, ¿se asocia exclusivamente al consumo de yogur o, por el contrario, es consecuencia de una dieta saludable en su conjunto? Pues para responder a esta pregunta, los autores evaluaron el efecto del consumo de yogur en función de la dieta de las participantes. Y es que dependiendo de los alimentos incluidos en la dieta, el riesgo de hipertensión es mayor –por ejemplo, con la inclusión de las carnes rojas– o menor –por ejemplo, con las verduras.

En este caso, los resultados mostraron que el riesgo de hipertensión en las mujeres que consumían cinco o más yogures semanales como parte de una dieta con ‘propiedades antihipertensivas’ –es decir, con una gran cantidad de frutas, frutos secos, verduras y otros alimentos bajos en grasas, caso de los cereales– tenían un riesgo hasta un 31% inferior de padecer hipertensión que aquellas que tomaban un único yogur semanal y seguían una dieta muy poco saludable.

Es más; los resultados también mostraron que el consumo diario de leche y queso también tenía efectos beneficiosos sobre la presión arterial. Pero como indica Justin Buendía, «el beneficio observado con el yogur fue mucho mayor que con otros lácteos».

En definitiva, destaca Justin Buendía, «nuestro estudio muestra que el consumo diario de lácteos, y sobre todo de yogur, reduce el riesgo de desarrollo de hipertensión arterial, un factor clave en el riesgo de presentación de enfermedades cardiovasculares».

Sin embargo, el estudio no pudo establecer diferencias sobre los efectos de los distintos tipos de yogur, todo ello a pesar de que, como reconoce Justin Buendía, «sería muy interesante ver si algunos tipos de yogur, caso del yogur griego, tiene unos efectos diferentes del yogur normal».

Y llegados a este punto, ¿por qué este beneficio del consumo de yogur no se observó también en la población masculina? Pues como concluyen los autores, «porque los varones en nuestro estudio consumían mucho menos yogur que las mujeres, lo que quizás podría explicar que los efectos del consumo regula de yogur en la población masculina fueran inferiores».

Fuente: ABC



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