Se calcula que unos 180.000 españoles padecen artritis reumatoide. De ellos, aproximadamente el 10% no responde a los tratamientos disponibles (ni a lo más clásicos y utilizados, n

Se calcula que unos 180.000 españoles padecen artritis reumatoide. De ellos, aproximadamente el 10% no responde a los tratamientos disponibles (ni a lo más clásicos y utilizados, ni a las terapias más modernas). Para ellos, un nuevo fármaco aún en experimentación ofrece resultados esperanzadores, según se acaba de publicar en la revista The New England Journal of Medicine (NEJM).

Como explica a EL MUNDO el doctor Federico Diaz, director de la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología, casi el 70% de los pacientes con esta enfermedad autoinmune que ataca a las articulaciones responde a los fármacos clásicos. Medicamentos con más de 30 años de vigencia en el mercado, "antiguos, seguros, eficaces y baratos".

Sin embargo, no se sabe con certeza porqué el 30% de los afectados por artritis reumatoide deja de responder a la medicación, o bien sufre algunos efectos secundarios y toxicidades que obligan a cambiarles el tratamiento. "De ellos, aproximadamente el 20% responde bien a los tratamientos biológicos de segunda línea", medicamentos más caros, más específicos que sus predecesores, pero que no se toman por vía oral, sino que deben administrarse por vía subcutánea o intravenosa.

Para el 10% restante, medicamentos como baricitinib podrían resultar eficaces en el control de sus molestias articulares, como se desprende de los resultados de un ensayo con 527 pacientes llevado a cabo en la Universidad de Stanford (EEUU) dirigido por el doctor Mark Genovese.

En el estudio se analizó la respuesta a este nuevo tratamiento de medio millar de pacientes con artritis reumatoide en fase activa (con una media de 56 años). Como explica el especialista español, esta patología cursa por brotes, y se caracteriza por épocas en los que la enfermedad está activa (y los síntomas del paciente, como el dolor, empeoran) y otros de remisión espontánea.

Los pacientes del ensayo -procedentes de 178 hospitales de 24 países- fueron asignados a tomar placebo, 2 o 4 mg del nuevo fármaco (en combinación con otras terapias), a lo largo de 24 semanas. Como explican los investigadores -cuyo trabajo está financiado por el fabricante del medicamento, Eli Lilly-, a las 12 semanas, el 55% de los pacientes tratados con 4 mg del medicamento habían mostrado una buena respuesta al tratamiento (frente a sólo el 27% de los que en ese mismo plazo habían recibido placebo).

Como explica el doctor Diaz, a diferencia de los modernos fármacos biológicos, que bloquean una citoquina inflamatoria (TNF), baricitinib pertenece a una familia de medicamentos que bloquean otra proteína implicada en la cascada de inflamación que ocasiona los daños en las articulaciones (JAK). "Ya hay otro medicamento anterior de la misma clase, tofacitinib, autorizado en EEUU, aunque su ventana entre la eficacia y la seguridad es muy estrecha".

En este caso, el perfil de seguridad baricitinib parece más positivo (aunque el 77% de los pacientes tratados con 4 mg tuvo infecciones respiratorias leves), aunque como alerta con cautela el reumatólogo español, una cosa son los datos con 500 pacientes muy seleccionados en un ensayo clínico, "y otra lo que ocurra cuando se ponga en la calle con miles de pacientes con artritis".

Aunque la incidencia de artritis reumatoide aumenta con la edad, existe un pico de afectación en personas de unos 40 años. También existen, como añade el especialista español, una serie de factores de mal pronóstico, como la edad, el hecho de ser mujer, debutar con un brote que afecte a muchas articulaciones al mismo tiempo y ciertos marcadores genéticos e inflamatorios sobre los que cada vez se tiene más información.

Los investigadores admiten algunas limitaciones en su estudio (como un seguimiento limitado a sólo 24 semanas), pero subrayan la necesidad de medicamentos para pacientes con artritis en fase activa y que no responden a los tratamientos disponibles en la actualidad. "Éste es el primer fármaco que ha demostrado un beneficio clínico significativo en pacientes que habían fracasado con cualquier otro fármaco comercializado para el tratamiento de la artritis".

Fuente: El Mundo



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