Diagnosticada la enfermedad, el componente social, que no económico, explica que los pacientes casados tengan una menor mortalidad que los solteros

La supervivencia de los pacientes con cáncer se encuentra condicionada por multitud de factores. Es el caso, lógicamente, de la eficacia de los tratamientos, que juega un papel crucial a la hora de evitar o retrasar la mortalidad por la enfermedad. Sin embargo, existen otros factores que también influyen de una manera drástica sobre esta supervivencia. Es el caso, entre otros, del apoyo, tanto físico como emocional, que reciben los pacientes. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Instituto para la Prevención del Cáncer de California en Fremont (EE.UU.) y publicado en la revista «Cancer» muestra que, ante un diagnóstico de cáncer, los pacientes casados tienen una probabilidad mucho mayor de vivir más años que aquellos que han permanecido solteros.

Como explica Scarlett Lin Gomez, directora del estudio, «si bien otras investigaciones previas han hallado un efecto protector similar asociado al matrimonio, el nuestro es el primer estudio basado en una gran muestra de población en el que se ha evaluado el grado en el que los recursos económicos podrían explicar estos factores. Y los resultados son claros: el factor social juega un papel clave».

Tal es así que, continua Scarlett Lin Gomez, «nuestros hallazgos indican que los médicos y demás profesionales sanitarios que tratan a pacientes con cáncer que no se han casado deberían preguntarles si hay alguien disponible en su entorno social para ayudarles física y emocionalmente».

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de cerca de 800.000 adultos diagnosticados de cáncer en fases avanzadas en el estado de California entre los años 2002 y 2009.

Concluido el seguimiento de los participantes en el año 2012, los resultados mostraron que los pacientes solteros tenían una mayor tasa de mortalidad que los casados. Concretamente, y una vez establecido el diagnóstico de cáncer, el índice de decesos asociado a la enfermedad fue hasta un 19% superior en las mujeres solteras que en las casadas.

Es más; el efecto protector del matrimonio parece ser incluso mayor en los varones. Y es que comparados frente a aquellos casados, los pacientes solteros tienen una tasa de mortalidad por cáncer hasta un 27% superior.

Y esta mayor supervivencia asociada al matrimonio, ¿no podría explicarse por una cuestión meramente económica? Pues según los resultados, no. Como apuntan los autores, «los mayores recursos económicos de los pacientes casados, entre los que se incluyen el contar con seguros médicos privados y el vivir en vecindarios con un mayor estatus socioeconómicos, solo explicaron mínimamente los patrones observados».

Entonces, y con el objetivo de prolongar su supervivencia, ¿debe recomendarse a los pacientes oncológicos solteros que contraigan matrimonio? Pues aún no hay respuesta directa para esta pregunta. O por lo menos no en este estudio, en el que el beneficio del matrimonio se observó en pacientes que ya estaban casados cuando se estableció el diagnóstico de la enfermedad.

Sea como fuere, destacan los investigadores, «nuestros resultados tienen importantes implicaciones a nivel de salud pública dado el creciente número de individuos solteros en Estados Unidos y el progresivo envejecimiento poblacional».

Por ello, como concluye María Elena Martínez, co-autora de la investigación, «deben realizarse más estudios para identificar las razones específicas que se encuentran detrás de la asociación entre el matrimonio y la supervivencia en el cáncer. Y es que así podremos ofrecer a los futuros pacientes solteros las intervenciones para incrementar sus probabilidades de supervivencia».

Fuente: ABC



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