Un medicamento contra la hepatitis C que costaría menos de 300 euros o terapias efectivas en menos de la mitad de tiempo. Son algunas de las investigaciones en curso que se están p

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Un medicamento contra la hepatitis C que costaría menos de 300 euros o terapias efectivas en menos de la mitad de tiempo. Son algunas de las investigaciones en curso que se están presentando estos días en el Congreso de la Sociedad Europea para el Estudio del Hígado (EASL) que se celebra en Barcelona hasta el próximo domingo, donde varios trabajos españoles han logrado un claro protagonismo entre los hepatólogos europeos.

Ha sido especialmente valorado un análisis realizado con datos de 50 países españoles y de más de 4.000 afectados por el virus de la hepatitis C que "confirma la extraordinaria eficacia de los nuevos tratamientos en la práctica clínica", explica Raúl Andrade Bellido, uno de los participantes del congreso y experto de Sociedad Española del Aparato Digestivo y director de la Unidad de Gestión Clínica de Aparato Digestivo del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga. "Es incluso superior a la observada en los ensayos clínicos y eso no es habitual, ya que la población en los ensayos es seleccionada, más cumplidora...; los resultados podrían no ser reproducibles en la práctica real".

Sin embargo, como confirma el coordinador de este análisis, el especialista José Luis Calleja, del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, "la tasa de eficacia está por encima del 95% [los ensayos hablaban del 90%], unos resultados que han tenido mucha repercusión y han sido muy valorados en el entorno europeo, ya que España es uno de los países que a más pacientes ha tratado con las nuevas terapias".

Este congreso ha estado marcado precisamente por la notable evolución del tratamiento de la hepatitis C, sobre todo en los últimos dos años. En este campo, desde que empezaron a comercializarse los llamados antivirales de acción directa en 2011, se puede hablar de revolución en términos de eficacia y calidad de vida de los afectados. "Hasta 2011, con un tratamiento que combinaba dos fármacos: interferon y ribavirina, se conseguía curar un 40% de los pacientes con genotipo I de hepatitis C y un 60% de los pacientes con genotipo III. Pero este era un tratamiento largo y con muchos efectos secundarios por lo que sólo se lo podíamos ofrecer a uno de cada tres pacientes. En cambio, los nuevos antivirales de acción directa que empiezan a aparecer en 2011 cambian totalmente la situación", argumenta Javier Crespo, jefe de servicio de Aparato Digestivodel Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander). "Son cómodos, porque son orales; seguros, porque tienen pocos efectos secundarios; y muy eficaces: es un tratamiento que combina dos o tres fármacos en un espacio de tiempo corto (tres o seis meses) para evitar que el virus se haga resistente".

Con este nuevo panorama terapéutico, "es difícil mejorar la eficacia. La industria farmacéutica se está centrando ahora en otras ventajas, como acortar los tiempos, simplificar los tratamientos y hacerlos más accesibles", expone Calleja.

En este sentido, un grupo de expertos de Budapest (Hungría) ha puesto en marcha un ensayo clínico en fase II con un medicamento inyectable denominado RG-101 en combinación con un antiviral de acción directa oral durante cuatro semanas. Este inyectable actúa sobre microRNA-122, encargado de intervenir en la replicación del virus. RG-101 podría inhibir esta acción en un estado más temprano en el ciclo viral de lo que lo hacen las actuales terapias. Ahora, el tratamiento se completa a los tres meses o a los seis, en casos más delicados.

Los primeros resultados con estos 79 pacientes del ensayo (del genotipo 1 y 4), indican "el potencial de RG-101 combinado con un antiviral de acción directa como un tratamiento eficaz contra la hepatitis C en tan sólo cuatro semanas", adelanta Mihaly Makara, autor principal del estudio. "Tenemos muchas esperanzas", aunque aún es una vía en estudio. En palabras de Calleja, "los resultados iniciales son realmente buenos, todavía no ha entrado en fase III y el número de pacientes es muy limitado".

Aparte de este trabajo que busca acortar el tiempo de terapia, la ONG Inciativa para el Desarrollo de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) está trabajando para desarrollar una vía terapéutica con un precio no superior a los 260 euros (en España, las terapias nuevas suponen unos 13.000 euros por paciente durante tres meses). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay entre 130 y 150 millones de afectados, especialmente en África (32 millones) y el centro y el sudeste asiático (más de 80 millones).

Cabe destacar que el hepatólogo Calleja es el coordinador de otra de las comunicaciones expuestas durante estos días en Barcelona que ha sido reconocida como el mejor trabajo del congreso. Se trata de un estudio coordinado por el especialista José Luis Calleja, del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, en el que se ha valorado el seguimiento y la eficacia de los nuevos tratamientos "en pacientes muy, muy avanzados". Como explica este experto, "hay un momento en el que está tan grave que la eficacia es menor y aumentan los efectos secundarios (descompensación de la enfermedad hepática), lo que indica, en primer lugar, que cuanto antes se trate, mejor". En cuanto a estos pacientes especialmente graves, "hay que advertirles de los posibles efectos secundarios y probablemente en algunos casos, merezca la pena esperar al trasplante y después comenzar con la terapia farmacológica".

Otros trabajos del congreso están relacionados con la tasa de cáncer entre los afectados por hepatitis C. "Se supone que con el anterior tratamiento [que incluía interferón], en los pacientes curados, el riesgo de cáncer hepático disminuía en un 70%. El objetivo ahora es averiguar qué ocurre con las nuevas terapias. De momento, no hay cifras muy sólidas aún. Tiene que pasar más tiempo para evaluarlo, aunque se preveé que las cifras sean aún mejores".

Una revisión publicada esta semana en la revista 'Clinical Infectious Diseases', que incluye muestras de sangre de cerca de 5.000 afectados por hepatitis C del Hospital Johns Hopkins, estima que más de una cuarta parte de las infecciones no están diagnosticadas. Según el balance hecho público por el Ministerio de Sanidad en febrero, hay registrados "95.524 diagnosticados". Sin embargo, los expertos hablan de unos 450.000 y 500.000 afectados y apuntan que hasta un 70% no lo saben. "La distancia entre una cifra y otra es muy grande", señala Andrade, quien apunta que "ahora que existe tratamiento eficaz, debería hacerse concienciación a través de una campaña activa de diagnóstico".

Así como los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan realizar test a todos los adultos nacidos entre 1.945 y 1.965, en España aún no se realiza este tipo de screening, señalan los dos hepatólogos consultados por este periódico. "En España, el 75% de los afectados tienen entre 45 y 70 años, por lo que un cribado por edad sería muy adecuado", resalta Calleja.

Fuente: El Mundo



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