Los pacientes con VIH tienen cinco años más de lo que marca su edad biológica, lo que conlleva un aumento del 19% del riesgo de mortalidad

La eficacia de las terapias antirretrovirales frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha posibilitado que, a día de hoy, los pacientes pueden vivir muchas décadas tras haber contraído la infección. Sin embargo, y según han alertado distintos estudios, estas terapias antirretrovirales no logran frenar uno de los efectos que provoca el virus: el envejecimiento prematuro. Un efecto que, por el contrario, ha sido achacado por otras investigaciones a los propios fármacos antirretrovirales. Sea como fuere, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha (EE.UU.) muestra que, de media y a nivel orgánico, los pacientes con el VIH tienen casi 5 años más de lo que marca su edad biológica. Un aspecto preocupante dado que este envejecimiento prematuro conlleva, entre otras consecuencias, que las enfermedades asociadas a la edad se desarrollen de manera más precoz.

Como explica Howard Fox, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Molecular Cell», «las complicaciones médicas que se presentan en el tratamiento de las personas con el VIH ya no son las mismas que antaño. Ya no hay una preocupación por las infecciones que se derivan de un estado inmunocomprometido. Ahora nos preocupan las enfermedades asociadas a la edad, como son las patologías cardiovasculares, el deterioro cognitivo y los problemas hepáticos».

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron los cambios epigenéticos en las células de los pacientes con el VIH. Concretamente, estos cambios epigenéticos son alteraciones que, si bien no alteran la secuencia de ADN, modifican la forma en la que se expresan los genes contenidos en el ADN. Y entre estos cambios epigenéticos destaca una modificación química denominada ‘metilación’ –esto es, la adición de uno o varios grupos metilo a una molécula, en este caso la cadena de ADN–, que pueden alterar la forma final de las proteínas codificadas en los genes.

Como apunta Trey Ideker, director del estudio, «ya sabemos de investigaciones previas que cuando envejecemos se producen cambios en el patrón de metilación de todo el genoma. Un efecto que algunos científicos denominan ‘entropía genética’ o deriva genética’. Y si bien desconocemos los mecanismos exactos que explican que estos cambios epigenéticos provoquen la aparición de los síntomas del envejecimiento, sí que podemos medirlos en las células de cualquier persona».

Así, y para llevar a cabo el estudio, los autores obtuvieron muestras de células de 137 pacientes con el VIH que, en tratamiento con una combinación de fármacos antirretrovirales, tenían un buen estado de salud y las compararon con las de 44 sujetos que no habían contraído la infección –grupo control.

Los resultados mostraron que la infección por el VIH conllevaba un envejecimiento promedio de 4,9 años sobre la edad biológica. Y como destacan los autores, «este cambio se correlaciona directamente con un incremento del riesgo de mortalidad de un 19%».

En palabras de Trey Ideker, «examinamos los efectos del VIH sobre la metilación, y nos sorprendió observar un efecto de envejecimiento tan fuerte».

Es más; como indica Howard Fox, «un segundo aspecto sorprendente es que no hallamos diferencias en los patrones de metilación entre las personas recientemente infectadas, esto es, que habían contraído el VIH hacía menos de cinco años, y aquellas con una infección crónica, es decir, que llevaban más de 12 años con el virus».

En definitiva, parece que el envejecimiento prematuro es uno de los primeros efectos negativos que provoca el VIH ya desde el mismo momento de la infección.

Tal es así que, como concluyen los autores, «las personas con el VIH deberían ser conscientes de que tienen un mayor riesgo de enfermedades asociadas a la edad y, por tanto, adoptar estilos de vida saludables en relación con el ejercicio, la dieta, el alcohol y el tabaco para disminuir este riesgo».

Fuente: ABC



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