Los mayores de 60 años afectados por esta enfermedad cutánea presentan un riesgo un 20% superior de padecer este tipo de demencia

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a cerca de un 10% de la población de nuestro país, muy especialmente a las personas con piel clara. Por lo general, la enfermedad se limita a un enrojecimiento intenso de la parte central de la cara, por lo que sus consecuencias suelen ser meramente estéticas y emocionales. Sin embargo, también conlleva la sobreexpresión de algunas proteínas –caso de las metaloproteinasas de matriz, esto es, enzimas que metabolizan proteínas y cuya actividad requiere de la unión de átomos de metales como el zinc– implicadas en el desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas. De hecho, y como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), la rosácea se asocia a un mayor riesgo de demencia, fundamentalmente de la enfermedad de Alzheimer.

Como explica Alexander Egeberg, director de esta investigación publicada en la revista «Annals of Neurology», «existe un subtipo de pacientes con rosácea que padece síntomas neurológicos prominentes tales como el ardor, el dolor cutáneo punzante, las migrañas y distintos síntomas neuropsiquiátricos, lo que sugiere una relación entre la rosácea y las enfermedades neurológicas. De hecho, cada vez hay más evidencias que apuntan a que la rosácea podría estar asociada relacionada con trastornos neurológicos como la enfermedad de Parkinson. Y según nuestro estudio, también con el alzhéimer».

Para llevar a cabo el estudio, los autores evaluaron entre los años 1997 y 2012 a un total de 5.591.718 adultos daneses, 82.439 de los cuales habían sido diagnosticados de rosácea.

Concluido el período de seguimiento en diciembre de 2012, la cifra de participantes que había desarrollado demencia se elevó hasta 99.040, de los que 29.193 fueron diagnosticados de alzhéimer.

Los resultados mostraron que, comparados frente a aquellos sin la enfermedad, los pacientes con rosácea tenían un riesgo un 7% mayor de desarrollar demencia y una probabilidad hasta un 25% superior de padecer la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, este aumento del riesgo de alzhéimer solo resultó estadísticamente significativo en el caso de los pacientes mayores de 60 años –con un incremento del 20%–. Y además, resultó muy superior en las mujeres –hasta un 28% mayor– que en los varones –16%.

Como indica Alexander Egeberg, «existen ciertos mecanismos solapados en la rosácea y el alzhéimer que pueden explicar la asociación observada en nuestros resultados. Sin embargo, las conexiones patogénicas entre ambas enfermedades todavía permanecen desconocidas».

Entonces, ¿puede concluirse que los pacientes con rosácea acabarán desarrollando demencia? No, ni mucho menos.

Como concluye Alexander Egeberg, «es importante que los pacientes recuerden que tener rosácea no implica necesariamente que vayan a desarrollar demencia. Lo que muestran nuestros resultados es una nueva visión sobre la conexión entre las enfermedades neurodegenerativas y de la piel».

Fuente: ABC



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