Hace cinco años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de 30 tratamientos básicos para salvar la vida de miles de madres y niños en todo el mundo. Entre ellos

El tratamiento con clorexidina busca evitar infecciones de cordón umbilical

Un nuevo gel recibe la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento

Hace cinco años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de 30 tratamientos básicos para salvar la vida de miles de madres y niños en todo el mundo. Entre ellos destacaba la clorhexidina, un antiséptico capaz de prevenir la infección en el cordón umbilical de los recién nacidos que, sin embargo, no estaba comercializado para ese fin. Aun así, la OMS lo recomendaba especialmente para aquellos países en los que la mortalidad neonatal era superior a 30 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

Un año más tarde, en 2012, la ONU publicó un informe en el que identificaba esta misma sustancia como una de las 13 más importantes para salvar la vida de los recién nacidos, otorgándole el potencial de evitar la muerte de 422.000 bebés en los países más pobres del planeta en un plazo de cinco años.

Se calcula que de los 125 millones de mujeres que dan a luz cada año, 43 millones no son atendidas en un centro sanitario. Algunas paren en condiciones especialmente precarias, sin ser atendidas por personal médico, con una higiene muy pobre y sin materiales esterilizados. En este escenario, las infecciones, tanto de la madre como del bebé, son más que probables, siendo las del pequeño aún más fatídicas, porque no tiene defensas que le protejan. Además, en algunas culturas existe la costumbre de aplicar ceniza o estiércol sobre el cierre del cordón umbilical, lo que multiplica las posibilidades de una infección.

En 2012, un estudio realizado en Nepal, Banglaseh y Pakistán y publicado en The Lancet demostró que una solución acuosa de clorhexidina concentrada al 4% podía prevenir las infecciones de cordón umbilical, también conocidas como onfalitis. Sin embargo, como suele pasar con los productos que sólo tienen sentido en los países en desarrollo, la industria no se había fijado en él.

Sin embargo, la clorhexidina sí era conocida en las estanterías de los supermercados de cientos de países para otros usos más mundanos, ya que es un compuesto muy habitual en los enjuagues bucales. Pero ninguna compañía se había parado a investigar el potencial que ésta tenía en los partos en entornos difíciles. La ONU era consciente de esto, y en su informe de 2012 pidió "llamar la atención de los fabricantes sobre esta oportunidad" de reformular un producto ya existente para darle un uso totalmente distinto.

La semana pasada se dio un paso de gigante en este sentido, ya que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) dio luz verde al primer producto a base de gluconato de clorhexidina pensado específicamente para prevenir las infecciones de cordón umbilical en los recién nacidos que vienen al mundo en los países pobres. Y lo hizo a través de su artículo 58, que permite a la Agencia dar una opinión sobre la calidad, la eficacia y la seguridad de un tratamiento que se va a usar fuera de la Unión Europea.

El producto, desarrollado por la farmacéutica GSK junto con la ONG Save The Children, ya no es líquido, sino un gel que se aplicaría en el ombligo recién cortado para evitar que las bacterias entren en él y lo infecten. El producto es estable en climas con alta humedad y calor, y está empaquetado individualmente para que no sea necesario utilizar las tijeras al abrirlo, lo que minimiza aún más el riesgo de infecciones.

En la farmacéutica se dieron cuenta de que este 'mágico' compuesto aparecía en sus enjuagues bucales, y decidieron probar a reformularlo concentrándolo al 7,1% para adaptarlo a este nuevo uso. "Nos dimos cuente de que necesitábamos utilizar una concentración mucho más alta si queríamos aplicarla en el cordón umbilical" explica a EL MUNDO Pauline Williams, investigadora de GSK, que cuenta que utilizaron el conocimiento de la ONG Save The Children para "saber cómo llegar a los niños más marginados".

La idea ahora es facturar unas seis millones de dosis a un precio que la compañía no quiere especificar, aunque aseguran que será una cantidad asequible para los países más pobres. La buena noticia es que, según ha confirmado GSK a este periódico, no tienen intención de patentar Umbipro -el nombre comercial del producto- lo que le hubiera otorgado el monopolio de su producción durante décadas. A partir de ahora, y con el antiséptico ya avalado por la EMA, deberán ser los ministerios de los países, si es que están interesados, los que decidan si introducen o no este prometedor gel en su legislación.

Fuente: El Mundo



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