La ‘nefropatía por estrés térmico’ podría constituir una de las primeras epidemias causadas por el cambio climático

En los últimos años se han publicado numerosos estudios que alertan de que el calentamiento global tendrá, ya a corto plazo, un efecto muy negativo sobre la salud de los seres humanos. De hecho, la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (US EPA) ya ha anunciado que el número de decesos asociados al calor extremo se incrementará de forma muy significativa ya para el año 2030. Sin embargo, los efectos de este cambio climático sobre la salud humana no serán un problema del futuro: ya son patentes a día de hoy. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en Aurora (EE.UU.), el calentamiento global ya está provocando por sí solo un aumento del número de casos de enfermedad renal crónica en áreas rurales de todo el mundo.

Como explica Richard Johnson, director de esta investigación publicada en la revista «Clinical Journal of the American Society of Nephrology», «en nuestro estudio hemos sido capaces de establecer una correlación entre el incremento de la incidencia de enfermedad renal crónica en diferentes zonas y la deshidratación y el estrés térmico asociados al clima. Así, un nuevo tipo de enfermedad renal asociada a la temperatura y al clima está apareciendo en zonas calurosas de todo el mundo, por lo que podría ser una de las primeras epidemias causadas por el calentamiento global».

Los expertos llevan tiempo alertando de que, a lo largo de los próximos 100 años, el cambio climático y la consecuente escasez de agua probablemente tendrán un impacto sobre algunas enfermedades asociadas a la deshidratación y el estrés térmico por calor –caso de, entre otros efectos, un incremento del riesgo de deterioro cognitivo, malnutrición, enfermedad renal crónica y distintas enfermedades infecciosas transmitidas por el agua.

Sin embargo, no es un problema que heredarán, como muchas veces se ha comentado, las generaciones futuras. Y es que los efectos de este cambio climático sobre la salud ya son visibles, lo que indica que comenzaron ya hace tiempo.

Concretamente, el nuevo estudio muestra que la incidencia de la enfermedad renal crónica, esto es, la patología caracterizada por una pérdida progresiva de la capacidad de los riñones para eliminar los deshechos del organismo, está aumentando notablemente en las áreas rurales calurosas más castigadas por el calentamiento global.

Como indican los investigadores, «el riesgo de nefropatía por estrés térmico se ha incrementado como consecuencia del calentamiento global y del aumento de las olas de calor extremo, lo que está teniendo un impacto desproporcionado sobre las poblaciones vulnerables, caso de los agricultores».

Pero este aumento de los casos de la enfermedad, ¿no podría estar ocasionado por otros factores? Pues según los investigadores, no. Y es que una vez se ha observado que los factores de riesgo ‘tradicionales’ de la enfermedad renal crónica no pueden explicar este incremento, la única razón plausible es el calentamiento global.

Es más; como advierten los autores, «el descenso de las precipitaciones está exacerbando esta epidemia mediante la reducción de los suministros de agua y de la propia calidad del agua según aumentan las temperaturas».

En definitiva, los resultados sugieren que la denominada ‘nefropatía por estrés térmico’, o lo que es lo mismo, la enfermedad renal crónica consistente con el estrés térmico por calor, es ya una realidad, por lo que los autores recomiendan que «gobiernos y científicos trabajen juntos para desarrollar estudios clínicos y epidemiológicos para determinar la magnitud de la epidemia. Asimismo, también se requiere la adopción de medidas para mejorar las condiciones en los lugares de trabajo y garantizar una hidratación adecuada».

Fuente: ABC



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