El pollo, pavo y conejo son la tríada fundamental para un menú saludable. Especialmente indicados para deportistas

El pollo, con diferencia, es de los tres el más consumido en España? y en medio mundo, todo hay que decirlo. Sirva como ejemplo que en 2014, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), se consumieron en los hogares españoles 636,8 millones de kilos de carne de pollo. El por qué de su éxito, y el del pavo y conejo, se debe entre otras cosas a su bajo precio y a sus propiedades nutricionales, ya que aporta una cantidad considerable de proteínas (similares a las de la carne roja), es muy baja en grasas y muy fácil de digerir. ?Por sus cualidades, los deportistas han convertido las carnes blancas en su sanctasanctórum y, al mismo tiempo, son una baza fundamental en cualquier dieta saludable de alto valor biológico por su gran contenido en vitamina B12 y muy bajo en calorías. Lo que necesitan todos los deportistas?, apuntan desde Carrefour.

Al rico pollo

Con el calor apetece algo fresco. Por ejemplo, una ensalada de pollo y manzana roja (o la que tenga a mano). Hierva la pechuga del pollo. Una vez fría, se corta en tiras finas y se echa a la ensaladera junto con los trozos de manzana y lechuga. Luego, aliñe a su gusto: vinagreta, mayonesa...

Menudo pavo

Asado es siempre garantía de ligereza, y con verduras, mejor. Corte el contramuslo del pavo en dados, salpimente y échele las especies que quiera (estragón, orégano?), y a la bandeja del horno. Luego añada trozos de patata y verduras (las que desee). Chorro de aceite y 30 minutos. Dé la vuelta a los ingredientes, añada un vaso de vino, y 20 minutos más al horno. Al sacarlo, ponga unas setas previamente rehogadas.

El inquieto conejo

Un clásico: al ajillo con limón. Salpimente los trozos del conejo y a la nevera. En un mortero machaque ajos con aceite y perejil y luego eche zumo de limón. Añada esta salsa al conejo y déjelo un par de horas en la nevera. ¿Después? A su gusto: se sofríe en sartén, al horno?

Desde su domesticación, hará unos 4.500 años en el valle del Indo, hasta hoy, el pollo ha sufrido todo tipo de vicisitudes: pasó de ser ensalzado por su delicada carne a defenestrado durante la Edad Media; y de alimento de lujo a compañero habitual en todos los hogares. Su actual estado de gracia es patente en las variedades que uno puede encontrar: de corral o campero (criado al aire libre y con el sabor más tradicional); picantón o tomatero (de poco peso, sabor suave, más tierno e ideal para parrillas); de granja (el más común y económico); pularda (joven hembra castrada que no ha puesto huevos, habitual en Navidad); capón (macho castrado, joven y que puede rondar los cuatro kilos); y la gallina (hembra adulta, idónea para caldos). Si su carne no se consume al momento, conviene reservarla en la nevera envuelta en film para evitar su deshidratación y oxidación. Si no, al congelador. En fin, que el pollo es versátil, sano, fácil de preparar (y agradecido), adecuado tanto para los deportistas como para los niños.

Para buscar el origen del pavo hay que ir a México, donde se le denomina guajolote. A Europa llegó en el siglo XVI y era un alimento de excelsas mesas. ?Sin embargo, hoy es un bocado habitual, con muy bajo contenido en grasas y colesterol. Y el que normalmente consumimos proviene de granjas?, aclaran en Carrefour. Las reglas para conservarlo son las mismas que las del pollo. Y el último de la tríada, el conejo, cuyos ancestros se remontan a la prehistoria, según algunos investigadores, y a Asia Central. En España, la carne de conejo está íntimamente ligada al concepto de dieta mediterránea debido a su gran versatilidad gastronómica, adecuada en cualquieralimentación equilibrada. ?Por ejemplo, en la paella valenciana es su ingrediente principal?, indican en la empresa. Comparte las cualidades nutricionales de sus amigos: rico en proteínas y bajo en colesterol y grasas.

Fuente: El Pais



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