Los neonatos cuyas madres tomaron ISRS durante dos o tres trimestres de su gestación tienen de media un peso 205 gramos inferior y nacen 4,9 días antes

En nuestro país conviven cerca de 2,6 millones de personas con depresión, trastorno mental que padecen más de 350 millones de individuos en todo el planeta y que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la primera causa de discapacidad global. De ahí la importancia, crucial de su tratamiento, caso de la administración de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), esto es, los antidepresivos más comúnmente utilizados, que si bien no aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular quizás no sean tan seguros en el embarazo. Y es que los ISRS en la gestación duplican la probabilidad de que el futuro bebé desarrolle autismo o síndrome de Asperger. Un efecto adverso al que ahora se suma, como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oslo (Noruega), un menor peso de los neonatos en el alumbramiento. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que hasta un 6-10% de las mujeres embarazadas toman antidepresivos para tratar este trastorno mental.

Como explica Katerina Nezvalova-Henriksen, directora de esta investigación publicada en la revista «International Journal of Epidemiology», «la depresión mayor o la depresión que no responde a los tratamientos farmacológicos puede afectar de manera negativa al curso del embarazo y a los períodos pre y post-parto. Sin embargo, deben evaluarse de forma cuidadosa tanto los beneficios como los riesgos de la administración de ISRS en cada caso individual».

En el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de 27.756 neonatos incluidos en el Estudio de Cohortes de Madres y Niños Noruegos (MoBa) y en el Registro Médico de Nacimientos de Noruega, de los que 194 habían sido expuestos al consumo de ISRS durante su gestación. Así, los investigadores dividieron a los niños en dos grupos: los nacidos de madres que tomaron ISRS en el embarazo; y los que no.

Los resultados mostraron que los bebés cuyas madres habían tomado ISRS durante dos o tres trimestres del embarazo tuvieron un peso promedio 205 gramos menor en el momento del nacimiento que aquellos no expuestos a ningún antidepresivo durante su gestación.

Es más; la exposición a los ISRS durante dos o tres trimestres del embarazo también conllevó que el alumbramiento fuera más precoz –concretamente, una media de 4,9 días antes.

Sin embargo, esta menor duración del embarazo, aun de solo 4,9 días, no se asoció con el hecho de que estos bebés tuvieran un menor peso. Como reconoce Katerina Nezvalova-Henriksen, «los mecanismos biológicos por los que la exposición a largo plazo a los ISRS puede afectar al peso en el nacimiento permanecen desconocidos».

Y este efecto negativo –un bajo peso al nacer supone un mayor riesgo de desarrollo de complicaciones y enfermedades, caso de la diabetes tipo 1–, ¿se debe realmente a los ISRS o podría explicarse por otros factores? Pues según demuestra el estudio, es consecuencia directa de la exposición a estos antidepresivos. De hecho, los 27.756 bebés incluidos en el estudio eran en realidad 13.878 parejas de hermanos pertenecientes a familias con un nivel socioeconómico muy similar. Es decir, los factores familiares y sociodemográficos no influyeron en los resultados.

Como concluyen los autores, «ni los ambientes familiares ni la genética pueden explicar la asociación entre la exposición a los ISRS y el peso en el nacimiento».

Fuente: ABC



Compartir en Facebook Compartir en Google+ Compartir en Twitter Compartir en Pinterest