Una cita, una entrevista de trabajo... Hay ocasiones que pueden no volver a repetirse y que son la única oportunidad para generar una buena impresión en la otra persona. Qué ropa s

Es fundamental eliminar prejuicios y conceder segundas oportunidades

Una primera impresión positiva se puede desmontar facilmente

Una cita, una entrevista de trabajo... Hay ocasiones que pueden no volver a repetirse y que son la única oportunidad para generar una buena impresión en la otra persona. Qué ropa se lleva, o qué perfume se elige, todo influye para generar una primera imagen que nos va a abrir (o no) la puerta a un nuevo mundo social o laboral.

"Las primeras impresiones son importantes cuanto mayor es la persona (no es lo mismo una persona con 20 años que con 50, pues normalmente tiene un rol más específico que defender) y cuanto más trascendente sea el momento que se va a vivir: no es lo mismo ir a una entrevista de personal que te presenten a alguien por la calle de casualidad", explica a EL MUNDO Fernando Miralles, profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo.

Las primeras impresiones son claves "porque la persona cuando se enfrenta a algo nuevo está a la expectativa y necesita tener información lo antes posible para saber cómo se tiene que comportar y lo que se espera de ella", añade el experto.

De este modo, y al igual que muchas otras situaciones de nuestra vida, la clave de esas primeras impresiones se sostiene en el funcionamiento del cerebro

Según explica la coach Cristina Iguaz, experta en Inteligencia Emocional y directora de inU Coaching, "nuestro cerebro está diseñado para actuar para la supervivencia y bienestar y nos proporciona información de manera inmediata acerca de lo que sucede a nuestro alrededor. Dado que vivimos y actuamos muy rápido, en muchas ocasiones no disponemos de una segunda oportunidad para causar esa buena primera impresión que nos permita darnos a conocer más allá de lo que en principio diga nuestra cara, nuestro aspecto, la forma de vestir, etc. aunque también es importante el olor, el tono de la voz, o cómo se da un apretón de manos o dos besos al saludar".

La comunicación no verbal, aquella que no procesamos racionalmente, "es como un 80% de toda la comunicación. Es decir, comunican más los olores, lo que vemos o los gestos", añade Guillermo Fouce, doctor en Psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Cuando conocemos a alguien por primera vez, nuestro patrón inconsciente de comportamiento es el siguiente: "Captamos la información a través de los cinco sentidos, nuestro cerebro la procesa a modo de disco duro con millones de datos y combinaciones posibles y la reduce o simplifica en algo que llamamos 'primera impresión. La consecuencia inmediata es que actuamos conforme a la idea que nuestro cerebro nos ha facilitado de esa persona", expone Iguaz.

Por tanto, nuestro comportamiento con respecto a ese alguien que acabamos de conocer vendrá determinado por esa primera impresión que hemos hecho de forma no consciente, y de eso va a depender además, nuestros siguientes encuentros con esa persona.

No hay duda, por regla general, solemos fallar con nuestras primeras impresiones. Cuántas veces hemos oído eso de 'al principio no podía ni verlo y ahora es uno de mis mejores amigos'. De modo que "cambiar una primera impresión no es fácil, pero no es imposible, siempre y cuando contemos con otra oportunidad de darnos a conocer con más tiempo, mostrarnos confiables y serenos pues son dos de las características de la personalidad más valoradas para tener relaciones duraderas", sostiene Ia experta en inteligencia emocional.

Según la opinión de Fouce, es sumamente difícil desmontar las primeras impresiones porque "solemos interpretar las cosas que nos pasan adaptándolas a nuestra primera impresión, incluso seleccionamos la información o lo que ocurre en función de esa primera impresión. Es decir, digamos que adaptamos nuestra realidad a nuestros pensamientos, a nuestras impresiones".

Es cierto que las impresiones nos condicionan de algún modo, pues "nuestra intuición nos da muchas pistas sobre con quién nos cruzamos", sostiene Iguaz. Sin embargo, si somos capaces de eliminar ciertos prejuicios y filtros estaremos ganando muchas segundas oportunidades de tener relaciones fructíferas y verdaderas", añade. Por tanto, las primeras impresiones son importantes pero no tanto: "Debido a que es una primera impresión, influirá en nosotros aunque no queramos. No obstante, iremos ratificando estas impresiones o desechándolas según se conozca a la otra persona", afirma Miralles.

Algo importante que debemos tener en cuenta es que una primera impresión positiva puede ser desmontada si a posteriori se detectan incoherencias o actitudes falsas. Por este motivo, es muy importante no mentir ni en los currículum ni por ejemplo, en los famosos perfiles de páginas para conocer a gente. "Las primeras impresiones si son excesivamente positivas no son buenas, ya que según se va conociendo a la persona, puede decepcionar el haber puesto excesivas expectativas en la misma (tanto a nivel personal como a nivel socioeconómico)", añade Miralles.

Sin duda, dos de las áreas más importantes donde las primeras impresiones juegan un papel importante son la entrevista de trabajo y las primeras citas. En ambas situaciones, se espera algo de la otra persona, existen expectativas y como dijimos anteriormente, ambas situaciones de algún modo, son trascendentes para nosotros.

Para una entrevista de trabajo, según recomienda el profesor Miralles, es importante conocer a la empresa (estudiar su página web) y ver los valores y problemas que tiene. No sería bueno ir vestido con traje a una empresa de gente joven en la que todos visten en vaqueros y camisa. Se debería estudiar con antelación el ideario, los objetivos y los puntos fuertes y débiles de la empresa. Es importante llegar al sitio con alguna antelación para tranquilizarnos y llevar una copia del currículo pero también sabérselo de memoria. En la charla con el responsable, es aconsejable hablar de una manera poco distendida y si es necesario utilizar el lenguaje escrito y no el oral (pese a que al entrevistador le interese lo contrario, para obtener el máximo de información de la persona entrevistada). Por último, se debe tratar de cerrar la entrevista de una forma positiva y coloquial.

En cuanto a las citas de pareja, es importante no enseñar todas nuestras cartas positivas ya que, al finalizar la cita, la otra persona se puede hacer una idea falsa de nosotros y en posteriores citas se iría decepcionando del perfil que nosotros le hemos hecho creer. Por ello, "sería bueno ir enseñando nuestros puntos fuertes poco a poco e ir intercalando algún pequeño 'defectillo' que tengamos", recomienda Miralles.

Fuente: El Mundo



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