Desde hace años se sospecha que las reacciones inmunes crónicas y recurrentes durante la infancia promueven el cáncer en los niños
ABC La vacunación tienen efectos 'colaterales' beneficiosos
Una vacuna común incluida en los calendarios vacunales podría tener un doble efecto. La vacuna del Haemophilus influenzae tipo b (Hib) no sólo previene las infecciones del oído y meningitis causada por la bacteria Hib, sino que según un trabajo de la de Universidad de California-UCSF (EE.UU.) y publicado en la revista «Nature Immunology», puede proteger contra la leucemia linfoblástica aguda (LLA), el tipo más común de cáncer infantil en niños menores de 15 años.
A pesar de que algunos estudios epidemiológicos ya habían demostrado la capacidad protectora de la vacuna Hib frente al cáncer, los mecanismo implicados en esta protección no estaba demasiado claro. Ahora en el trabajo que se publica en «Nature Immunology» se explica que las infecciones recurrentes del Hib pueden sobreactivar a ciertos genes del sistema inmune y convertir a las células de la sangre que están en una fase ‘pre-leucemia’ -presentes en un número sorprendentemente grande en los recién nacidos- en células cancerígenas.
«La investigación ayuda a explicar por qué se ha reducido drásticamente la incidencia de la leucemia desde la llegada de los programas de vacunación infantil», señala Markus Müschen, de la UCSF. El experto añade que tanto el Hib como otras infecciones infantiles pueden causar una respuesta inmune recurrente y vehemente, que podría promover la leucemia; «afortunadamente los niños que han sido vacunados están protegidos al adquirir inmunidad a largo plazo». La investigación ayuda a explicar por qué se ha reducido drásticamente la incidencia de la leucemia desde la llegada de los programas de vacunación infantil
Muchos recién nacidos son portadores oncogenes -genes que pueden causar cáncer- en sus células de la sangre, pero sólo uno de cada 10.000 desarrollará leucemia linfoblástica aguda. Lo que han hecho los investigadores de la UCSF es ver si la inflamación crónica causada por infecciones recurrentes podría provocar «daños colaterales», como lesiones genéticas adicionales, en las células de la sangre portadoras de un oncogén, promoviendo su transformación a células tumorales.

Fuente: ABC



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