Un estudio sugiere extremar el seguimiento en supervivientes, en especial fumadores, debido al riesgo de que surja un nuevo tumor

A falta de tratamientos de alta eficacia cuando el tumor ha avanzado -aunque se están dando importantes pasos para corregir esta situación- una de las estrategias que está recibiendo mayor atención para combatir el cáncer de pulmón consiste en la detección precoz en población de riesgo. Es decir, grandes fumadores. Aunque también supervivientes de un primer tumor.

Un estudio presentado en la American Thoracic Society por parte de la Universidad de Buffalo ha seguido durante ocho años y medio a 216 pacientes recuperados de la enfermedad ?no es cualquier cosa, la mortalidad medida a los cinco años ronda el 90%-  y ha observado que, pasado este tiempo, en el 38% de ellos o se reprodujo la lesión o apareció un nuevo tumor de pulmón.

A pesar de que la muestra no es demasiado extensa, el trabajo tiene su relevancia, como apunta Bartomeu Massuti, responsable del Grupo Español de Cáncer de Pulmón, que agrupa a los principales oncólogos de la especialidad. Por un lado, porque la tasa del 38% con nuevos tumores ?es significativa?, teniendo en cuenta que los datos que se manejaban hablaban de un 20%, incluyendo reapariciones tanto en el pulmón, como el esófago o cabeza y cuello. Pero, fundamentalmente, por la idea que lanza sobre la conveniencia de someter a estos pacientes a un seguimiento constante ante la posibilidad de reaparición de la neoplasia.

?Hemos observado que los pacientes con una historia de cáncer de pulmón deberían tener una  estrecha monitorización a largo plazo para que su médico pueda detectar de forma temprana si hay una recaída o si hay otra neoplasia en desarrollo?, comenta Samhot Dhillon, responsable del trabajo. ?A estos pacientes habría que seguirlos más intensamente?, añade Massuti.

Hay otro aspecto que aborda el estudio, relacionado con los factores que podrían servir de predictores de reaparición de la enfermedad en los supervivientes de un cáncer de pulmón. Uno es el tabaquismo, lo que no deja de ser previsible, teniendo en cuenta que el 90% de estas neoplasias se relacionan con la dependencia a los cigarrillos. Los autores del trabajo llegan a plantear que por cada paquete de cigarrillos adicional fumado al año, se incrementa el riesgo de tener de nuevo la enfermedad un 1%. Por ello, recomiendan dejar de fumar a los supervivientes que sigan haciéndolo.

Massuti destaca otro factor predictivo al que hace alusión el estudio. Los pacientes, de una media de 62 años de edad, fueron vigilados de cerca mediante tomografías computerizadas (TAC, el procedimiento más común en los cribados de pulmón) y broncoscopia de autofluorescencia, una técnica que permite advertir tumores en los bronquios que no son visibles con el TAC. Con esta prueba, se pueden observar cambios en el epitelio que recubre los bronquios y sus lesiones (metaplasia). Tres metaplasias observadas con la broncoscopia multiplicaron por seis el riesgo de un segundo tumor primario.

El trabajo llega poco después de que se haya difundido un importante trabajo que insiste en la relevancia de los cribados. El estudio internacional para la detección precoz del cáncer de pulmón IELCAP ha medido la eficacia de la detección precoz del cáncer de pulmón mediante un TAC en fumadores (el equivalente a una cajetilla al día durante 30 años). Se inició hace 15 años y ha seguido a 70.0000 personas. El resultado ha supuesto elevar la supervivencia de los pacientes espectacularmente hasta el 80% y que los dos programas estadounidenses de salud pública (Medicaid y Medicare) hayan incorporado esta prueba de cribado entre sus asegurados.

Distintas sociedades científicas ya se están moviendo para implementar un programa de cribado en fumadores en España. Quizás el paso siguiente sea en supervivientes. 

Fuente: El Pais



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