2011 marcó un antes y un después en la lucha contra el tabaco en nuestro país. A raíz de una modificación de la ley del año 2005, el gobierno de Zapatero prohibió fumar en todos lo

2011 marcó un antes y un después en la lucha contra el tabaco en nuestro país. A raíz de una modificación de la ley del año 2005, el gobierno de Zapatero prohibió fumar en todos los espacios públicos: bares, restaurantes, parques infantiles, autobuses, hoteles, teatros, cines, salas de conciertos... Desde entonces, quienes quieran encenderse un cigarrillo tienen que hacerlo en su casa, o la de algún amigo, o directamente en la calle, al aire libre.

No obstante, desde entonces, y según coinciden muchos expertos, España se ha quedado rezagada en la batalla contra el tabaco. La crisis económica ha paralizado las campañas públicas de prevención, y varios países de nuestro entorno nos han adelantado a la hora de tomar importantes medidas que nuestro país no ha imitado y que las sociedades científicas consideran necesarias para seguir avanzando.

"España estuvo muy avanzada con la última ley, se colocó a la cabeza de Europa, pero ahora nos estamos quedando en el vagón de cola", declara a EL MUNDO Francisco Rodríguez, presidente de la red europea de prevención del tabaquismo.

Según los últimos datos que se conocen, pertenecientes al año 2012, en España el 24% de la población fuma habitualmente. Según Regina Dalmau, presidenta del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, "la cifra ha bajado bastante [en 2001 era 37,1%] pero todavía tiene que bajar más, no podemos darnos por satisfechos, piensa que hay países como Suecia que tienen un 12%".

Para llegar a cifras como la sueca, en estos momentos, todos los expertos consultados por este periódico coinciden en que España debería tomar tres medidas para recuperar ese puesto que nos colocara a la vanguardia de la prevención del tabaquismo: introducir el empaquetado genérico de las cajetillas, subir el precio, y regular el cigarrillo electrónico.

De todas ellas, el empaquetado genérico es una de las medidas que parece ser más eficaz para reducir el atractivo del tabaco, especialmente en los jóvenes, uno de los públicos más sensibles a la publicidad. Precisamente, al estar prohibida la publicidad sobre el tabaco, "las cajetillas son lo único que les queda a las tabacaleras en los países occidentales para anunciarse", apunta Rodríguez. Esta forma de empaquetado supondría que todas serían muy parecidas, o prácticamente iguales, en colores neutros, donde la marca de los cigarrillos prácticamente no se vería.

Francia, Reino Unido e Irlanda son los países europeos que ya han aprobado la regulación del empaquetado genérico. Además, Finlandia y Noruega lo están pensando, y también está aprobado en Australia. Sin embargo, por el momento, éste es un debate que no se ha abierto en España, a pesar de que ésta es una de las recomendaciones del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco, del que nuestro país es firmante: "en este aspecto, debe de haber un efecto dominó de un país a otro", declara a EL MUNDO Vera da Costa, secretaria general del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco. También, según supimos hace poco gracias a una encuesta realizada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), el 60% de los españoles estaría a favor de esta medida.

Además, tal y como apunta Belén Fernández, experta en tabaquismo de la Asociación Española contra el Cáncer, "otra de las ventajas del empaquetado genérico es que reduce las falsas creencias de que hay cigarrillos menos peligrosos, como el tabaco light o el mentolado", ya que todos los paquetes serían iguales y ese tipo de distintivos no estarían permitidos.

Sin embargo, según opina Dalmau, "el Gobierno se resiste a regular esto porque el tabaco está un poco politizado, y hay corrientes que consideran que regularlo es ponerle límite a las libertades. Es el discurso de que a un adulto no hay que decirle cómo vivir, pero a mí eso no me vale, porque regulando el tabaco estás evitando enfermedad y muerte". Y es que según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, si se siguen los patrones de consumo actuales, 450 millones de personas fallecerán en el mundo por el tabaco de aquí a 2050.

Dalmau considera que "el actual Gobierno no ha sido muy partidario de seguir avanzando en la legislación", y recuerda que fue en el Partido Popular de Madrid donde se fraguó la idea de "poner espacios de excepción a la ley del tabaco", refiriéndose al ahora fallido proyecto de Eurovegas. Por otra parte, Dalmau admite que en esta falta de interés, quizás también ha influido la crisis económica: y es que la falta de fondos ha dejado en stand by las campañas de prevención y sensibilización contra el tabaco.

Otra de las reivindicaciones que siempre está ahí es el aumento del precio. "Subir los impuestos es la medida más eficaz para luchar contra el tabaco, especialmente para prevenir el consumo en los jóvenes, que están muy influenciados por el precio", explica Fernández. "Está demostrado que cuánto más aumenta el precio, menos gente fuma", añade.

Porque, según apunta Lozano, España es uno de los países en los que fumar es más barato: "una cajetilla que aquí vale unos cuatro euros, en Reino Unido cuesta 12, y en Australia, 18". Además, con una eventual subida de impuestos al tabaco, podrían sufragarse muchos de los costes derivados de las decenas de enfermedades que provoca, e incluso, financiar los tratamientos para quien quisiera dejar de fumar.

Por último, la tercera petición que más repiten quienes día a día trabajan para eliminar tanto como sea posible la presencia del tabaco en nuestras vidas, es la de regular el cigarrillo electrónico: "es cierto que aún hay mucho que conocer sobre este producto, pero lo que sí está claro es que, aunque pueda ser menos tóxico que el tabaco convencional, esto no significa que no sea nocivo, porque tiene nicotina", señala Fernández.

Al respecto de este producto, la OMS se muestra muy clara: "los cigarrillos electrónicos deben regularse para evitar que no haya ningún tipo de reclamo sanitario sobre el tema (hay quien dice que ayudan dejar de fumar, pero no hay evidencias científicas que permitan afirmar esto). También recomendamos una regulación de la promoción y la publicidad, que no se utilicen en los espacios cerrados y que no se permita la venta de líquidos con sabores atractivos, tipo caramelo, chocolate, o fresa", señalaba el viernes en rueda de prensa Armando Peruga, gerente de la Iniciativa Libre de tabaco de la OMS.

Porque uno de los grandes peligros del cigarrillo electrónico, coinciden los expertos, es que está volviendo a normalizar el acto de fumar, algo especialmente peligroso para las futuras generaciones. "Si alguien tiene que salir a la calle a fumar, por algo será, pero si empezamos a ver a gente fumando cigarrillos electrónicos, los niños lo normalizarán, y esto es algo que ya estábamos superando", dice Lozano.

Si se combinaran estas tres medidas, apuntan todas las personas consultadas por EL MUNDO, se daría un paso muy importante en la lucha contra el tabaco, y España recuperaría su liderazgo perdido. "En Europa se nos reconoce que hemos perdido nuestro papel protagonista", cuenta Lozano.

Fuente: El Mundo



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