Los investigadores ya están trabajando en el compuesto para emplearlo en pacientes que han recibido un trasplante de médula ósea, aquellos son colitis ulcerosa y los que se han sometido a una cirugía hepática
En el futuro es posible que nadie se acuerde de este nombre pero es el origen de una molécula que ha demostrado inducir la regeneración de múltiples tejidos y reparar así el daño en órganos tan importantes como el colon, el hígado o la médula ósea. Lo ha logrado en modelos animales, pero los investigadores de la Case Western Reserve de Cleveland y la Universidad de Texas (EE.UU.), subraya que el compuesto es tan eficaz como para salvar las vidas de ratones que de otra manera habrían muerto en un modelo de trasplante de médula ósea. Su artículo se publica hoy en «Science».
«Hemos desarrollado un fármaco que actúa como una vitamina para las células madre de los tejidos, estimulando su capacidad de reparar los tejidos más rápidamente. El medicamento cura los daños en múltiples tejidos, lo que nos sugiere que puede tener aplicaciones en el tratamiento de muchas enfermedades», afirma Sanford Markowitz, del Case Western Reserve. De hecho, los investigadores ya está trabajando en el compuesto para emplearlo en pacientes que han recibido un trasplante de médula ósea, aquellos son colitis ulcerosa y los que se han sometido a una cirugía hepática. El objetivo, explica Markowitz, es el mismo en cada caso: aumentar drásticamente las probabilidades de una recuperación más rápida y exitosa.
La clave del potencial del fármaco reside en una molécula que el cuerpo produce, la prostaglandina E2, o PGE2. Se sabe que PGE2 promueve la proliferación de muchos tipos de células madre de tejido. Anteriormente los expertos habían demostrado que un producto genético presente en todos los seres humanos, 15-PGDH, se degrada y reduce la cantidad de PGE2 en el cuerpo. Por ello, plantearon la hipótesis de que la inhibición de 15-PGDH podría incrementar la presencia de PGE2 en los tejidos. Al hacerlo, explican en su trabajo, se promovería y aceleraría la cicatrización de los tejidos. Y así lo demostraron los experimentos en ratones genéticamente modificados que carecían de 15 PGDH.

Fuente: ABC



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