Sí. El VIH no es ya sinónimo de sida. El VIH se puede controlar con fármacos antirretrovirales y no tiene por qué ser una sentencia de muerte. El problema es que, en muchos países,

Sí. El VIH no es ya sinónimo de sida. El VIH se puede controlar con fármacos antirretrovirales y no tiene por qué ser una sentencia de muerte. El problema es que, en muchos países, lo sigue siendo. La razón: las nuevas infecciones no aminoran su crecimiento lo suficiente y los medicamentos no llegan a todo aquel que lo necesita.

Así, una comisión formada por la revista The Lancet y el organismo más importante en la lucha contra el VIH/sida, UNAIDS, ha advertido en un informe hecho público este jueves de que si no cambian las cosas en los próximos cinco años, el mundo retrocederá en este aspecto y tanto las tasas de infección por VIH como las muertes por sida aumentarán a niveles no vistos hace cinco años. Un retroceso en toda regla que el director de la London School of Hygiene Tropical Medicine y ex director de UNAIDS, Peter Piot, define como una "dura verdad" que hay que afrontar.

Piot, que es el autor principal del informe, alerta de que el problema dista de residir solo en la falta de acceso a medicamentos. "También hemos de revigorizar los esfuerzos en prevención, sobre todo entre poblaciones en riesgo alto y eliminar la discriminación tanto social como legal", apunta.

El editorial que acompaña a la publicación del informe incluye una cita que es toda una declaración de intenciones. Lo firma Martin Luther King, sin duda un luchador, y afirma: "Si queremos ir para adelante debemos retroceder y redescubrir nuestro valores más preciosos..."

Porque el informe critica que algunos países se han vuelto "complacientes" con la pandemia del VIH han pasado de mostrar una tasa de infecciones estable o en descenso a registrar un incremento de los comportamientos sexuales de riesgo. Ocurre sin ir más lejos en Europa occidental -incluida España, aunque no se mencione específicamente- donde están aumentado las infecciones entre hombres que tienen sexo con hombres y en América del Norte y Asia.

Países que eran hasta ahora ejemplo de éxito en la lucha contra el VIH /sida, como Uganda, están siendo ahora testigos de un resurgimiento de la infección, en parte por una pérdida de atención a la prevención, espetan los autores.

Pero la crítica es estéril si no es constructiva y, por esta razón, el informe ofrece siete recomendaciones, muchas de las cuales "son también relevantes para reforzar otros desafíos sanitarios prioritarios". Además, insisten en que la implantación de dichos consejos debe poder medirse.

Además de algunas recomendaciones en las que esto es relativamente sencillo, como el aumentar los recursos asignados a reducir el número de nuevas infecciones, algunas otras lo tienen más complicado, como la que se refiere a garantizar el acceso a tratamientos de segunda y tercera línea y garantizar su distribución a largo plazo.

Una de las más originales es la de emponderar a las mujeres de las zonas afectadas y reducir la violencia de género como forma de disminuir las nuevas infecciones por VIH.

Para animar a gobiernos y organismos a tomarse en serio esta lucha, el informe pone cifras. Así, se afirma que mantener los esfuerzos actuales en tratamiento y prevención del VIH requiere de hasta el 2% del PIB y al menos un tercio del presupuesto sanitario en la mayoría de los países africanos más afectados por la pandemia. Aunque esto requerirá, según los autores, apoyo internacional, actuar en estos próximos cinco años podría suponer no solo reducir sustancialmente las tasas de transmisión y las muertes por sida sino eliminar la transmisión vertical en estos países, como prácticamente se ha logrado en los occidentales.

"El retorno de la inversión en la lucha contra el sida es elevado; cuando se evalúan en términos monetarios las ganancias en supervivencia cada año de vida que se gana en un país pobre tiene un valor estimado de 2,3 veces el PIB por persona", escriben.

Fuente: El Mundo



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