El caso de Lauren Wasser, la modelo que, según ha relatado a la prensa estadounidense, perdió una pierna a causa del síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones (SST), ha

El caso de Lauren Wasser, la modelo que, según ha relatado a la prensa estadounidense, perdió una pierna a causa del síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones (SST), ha puesto de actualidad este trastorno grave aunque muy infrecuente.

La joven de 27 años ha iniciado una batalla legal contra Kotex Natural Balance, el fabricante de tampones que utilizaba habitualmente, al que acusa de ser responsable del SST que, en 2012, le provocó una grave infección que derivó en la amputación de su pierna derecha.

Según 'Vice', que publica el testimonio de la modelo, Wasser comenzó a sentirse mal el 3 de octubre de 2012, aunque no le dio mucha importancia y siguió con su vida normal. Por la noche, las molestias habían avanzado y "todo lo que quería hacer era dormir", pero la situación no hizo más que empeorar. Preocupada porque no respondía a sus llamadas, su madre decidió enviar a su apartamento a una amiga, que la encontró inconsciente y llamó a una ambulancia. En el hospital confirmaron la existencia de un SST.

La enfermedad, de la que hablan los prospectos de la mayoría de marcas de tampones, puede estar causada por dos tipos de bacterias, el Staphylococcus aureus y el Streptococcus pyogenes, algunas de cuyas cepas son capaces de producir una toxina con gran poder para desencadenar una sepsis. Pero no todas las infecciones por estos patógenos provocan un SST, sino que este sólo aparece en las personas cuyo sistema inmunitario no ha desarrollado anticuerpos para hacer frente a la acción de las citadas toxinas.

No se conoce a fondo por qué el uso de tampones se relaciona con la aparición del SST, aunque, tal y como explica José Ramón Yuste, especialista en enfermedades infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, la capacidad de absorción de estos productos y su colocación en el interior de la vagina, que permite una mayor concentración de oxígeno en la zona, favorece la producción de las toxinas. Por eso, se recomienda adecuar el nivel de absorción a la cantidad de flujo menstrual optando siempre por el menor grado de absorción y no se aconseja mantener un mismo tampón durante más de ocho horas.

Aunque los primeros casos de SST que se describieron a finales de los años 70 estaban relacionados con el uso de tampones, el síndrome del shock tóxico también puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y hombres y se ha asociado con infecciones cutáneas, quemaduras y operaciones quirúrgicas. De hecho, según datos de los Institutos de Salud de EEUU (NIH), hoy en día menos de la mitad de los casos de STT están asociados al uso de tampones.

"No se puede transmitir la idea de que no es seguro usar tampones para la menstruación, porque no es cierto. Hay que recordar que es una enfermedad extremadamente infrecuente y que de forma más habitual se asocia con otras circunstancias, como la cirugía", apunta Jackie Calleja, ginecólogo del Hospital Quirón de Madrid.

Los síntomas más frecuentes que presentan las personas con SST son malestar general, confusión, fiebre alta, tensión arterial baja, náuseas, vómitos y diarrea o erupciones en la piel, entre otros. El trastorno puede generar complicaciones de forma rápida y provocar una insuficiencia renal, cardiaca o hepática e incluso conducir a la muerte. Por eso, los especialistas recomiendan retirar el tampón y acudir al médico si, durante la menstruación desarrollan síntomas como los mencionados anteriormente.

Generalmente, explica el Dr. Yuste, la enfermedad se trata con antibióticos (se suele optar por aquellos que actúan inhibiendo la síntesis de proteínas, precisamente para intentar frenar la producción de la toxina) y "con todos aquellos medicamentos dirigidos a recuperar las constantes vitales del paciente, como fármacos para tratar la hipotensión, terapia de soporte, recuperación de fluidos, etc". El uso de medidas como la diálisis o la aplicación de inmunoglobulinas también puede plantearse en función de la afectación sistémica.

Para prevenir la aparición de un síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones, concluye el Dr. Calleja, se recomienda evitar el uso de tampones altamente absorbentes, cambiar los tampones con frecuencia (cada 4-8 horas) y al menos una vez al día durante la menstruación (por ejemplo durante la noche) recurrir a otras opciones higiénicas.

Fuente: El Mundo



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