Las personas con este trastorno tienen alterada su capacidad de responder ante olores agradables o desagradables
Ofer Perl Gracias a esta cánula se mide el flujo de aire ante diferentes olores
Nuestro organismo tienen la capacidad de aumentar o reducir el flujo de aire a través de la nariz ante un oler agradable o desagradable. Pero parece que el de las personas con autismo no. Lo muestra una investigación que se publica en «Current Biology» que ha visto que las personas con trastorno del espectro autista (TEA) no realizan este ajuste natural como el resto de las personas. Las personas con autismo inhalan la misma cantidad de aire, independientemente de si el olor es agradable o asqueroso.
Según los autores del estudio, los hallazgos sugieren que las pruebas no verbales relacionadas con el olor podrían servir como indicadores tempranos para el diagnóstico del autismo. «La diferencia en el patrón olfativo entre los niños con un desarrollo normal y los que tiene autismo era abrumadora», aseguró Noam Sobel, del Instituto Weizmann (Israel).
Se sospechaba que las personas con autismo presentan deficiencias en las plantillas del cerebro que sirven para coordinar a la perfección los sentidos y acciones. Ahora, el equipo de Sobel y Liron Rozenkrantz han analizado las respuestas olfativas en 18 niños con este trastorno y otros 18 niños con desarrollo normal (17 niños y 1 niña en cada grupo) ante una serie de olores agradables y desagradables.

Fuente: ABC



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