El uso del bronceado artificial está en declive, según un nuevo estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU y el Instituto Nacional del Cáncer. En

El uso del bronceado artificial está en declive, según un nuevo estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU y el Instituto Nacional del Cáncer. Entre 2010 y 2013, el porcentaje de adultos que utilizan cabinas de rayos UVA descendió del 5,5% al 4.2%. Tal y como exponen los investigadores responsables del trabajo, estas tasas se traducen en algo menos de dos millones de personas las que usan este tipo de aparatos.

"Creemos que el aumento de la conciencia sobre los peligros del bronceado artificial puede ser en parte responsable de la disminución de bronceado artificial", argumenta el autor principal, Gery P. Guy, un economista de la salud de los CDC en Atlanta. La literatura científica "demuestra reiteradamente que el riesgo de cáncer de piel aumenta con las cabinas de rayos UVA. Y cuanto más moreno, más el riesgo hay".

Aun así, todavía existe una percepción de que las camas de bronceado son más seguras que tomar el sol, pero Guy ha señalado que "no hay evidencia para apoyar esta idea". De hecho, la exposición a la radiación UVA derivada del bronceado artificial "es mucho más intensa que la del aire libre bajo el sol". Un punto importante que puede pasarse por alto cuando se trata de ponerse moreno es que "un bronceado es temporal, pero el riesgo de cáncer de piel es permanente".

A pesar de que el número de personas que utilizan camas solares está cayendo, el estudio estima que 7,8 millones de mujeres y 1,9 millones de hombres continúan haciendo uso de estos dispositivos para entonar la piel de su cuerpo. Tal y como se desprende de la revista JAMA Dermatology, los datos del estudios proceden de casi 60.000 participantes de la Encuesta Nacional de Salud 2010 y 2013.

Junto con una reducción general en el uso de cabinas ultravioleta, los investigadores también encontraron que las tasas entre los adultos jóvenes de 18 a 29 años se redujo del 11,3% en 2010 a 8,6% en 2013. No obstante, este grupo de edad sigue representando la mayoría de los clientes de este servicio.

Como subrayan los expertos, es fundamental poner el máximo esfuerzo para reducir los daños que supone el bronceado artificial. "Se debe asesorar y educar a la población, realizar intervenciones conductuales". Diseñar más campañas que expliquen los efectos de esta exposición, que además de ser cancerígena, produce fotoenvejecimiento, arrugas y manchas en la piel. Quizás una "prohibición nacional podría frenar esta peligrosa conducta, potencialmente mortal", concluye la doctora Deborah S. Sarnoff, vicepresidente senior de la fundación The Skin Cancer.

Fuente: El Mundo



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