La primera vacuna contra el ébola avanza. La farmacéutica británica GSK ya está en la segunda fase de desarrollo de la investigación y en es
La primera vacuna contra el ébola avanza.
La farmacéutica británica GSK ya está en la segunda fase de desarrollo de la investigación y en estos momentos el medicamento ha comenzado a probarse en 3.000 adultos y 600 niños de los países de África occidental que rodean a los principales focos del virus: Guinea, Sierra Leona y Liberia. En tres estos países se han declarado 27.678 casos y han muerto 11.276 personas desde que se inició el brote, en marzo de 2014, según el último recuento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del 12 de julio. El principal problema que encuentran ahora los investigadores es que al haber menos casos nuevos —se han detectado 80 nuevos enfermos en julio, según la OMS—, es muy difícil comprobar la efectividad del tratamiento.
“Para la sociedad es muy positivo que el virus no se esté reproduciendo, pero complica el progreso de la investigación”, ha manifestado este jueves Virgilijus Jasiukevicius, responsable internacional del desarrollo de vacunas de GSK, en los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. Después de haber sido testada en primates, en los que se obtuvieron resultados positivos en un 90% de los casos, la investigación pasó en enero a la fase I y la vacuna comenzó a probarse en humanos. En concreto, a 200 voluntarios sanos de Reino Unido, EE UU, Suiza y Mali. GSK indicó entonces que los primeros datos de esos ensayos mostraban que el candidato a la vacuna presentaba “un aceptable perfil de seguridad”.
El proyecto se encuentra ahora en la fase II. La vacuna experimental —que emplea el adenovirus del chimpacé, ChAd3— se prueba en 3.000 adultos y 600 niños de países como Senegal, Nigeria, Ghana o Camerún. Algunos de los estudios, que comenzaron en febrero y se han retomado este miércoles en un estadio más avanzado, ya han finalizado, pero por el momento no hay resultados de la investigación. Jasiukevicius explicó en las conferencias sobre Avances en Ébola y malaria. Un compromiso global y una responsabilidad social, que el paso de la fase I a la fase II se ha dado extraordinariamente rápido. Solo han tardado un año, cuando suele ser de dos a cinco. La causa de la rapidez ha sido el especial empeño que ha puesto el personal de la farmacéutica ante la alarma social que provocó la enfermedad. No obstante, antes de comenzar la fase I, GSK ya llevaba una década investigando la vacuna del virus.
“No podemos saber cuándo podremos obtener una vacuna eficaz porque ahora es difícil dar el paso a la fase III”, añadió este jueves Jasiukevicius. En la tercera etapa de la investigación se amplía el número de personas a las que se inyecta el medicamento y se forman dos grupos: el primero, que recibe la vacuna experimental del ébola, y un segundo al que se inyecta otra distinta. Posteriormente se analiza cómo evolucionan los sujetos cuando aparece un brote del virus. Como en estos momentos no existe tal brote, es complicado el desarrollo del proyecto.
Virgilijus Jasiukevicius destacó además que en caso de conseguir una vacuna eficaz contra el ébola, su futura producción no tiene una finalidad comercial ni pretensión económica, sino social. En este sentido, el asesor médico hizo un llamamiento a los países desarrollados desde la Universidad Menéndez Pelayo de Santander para promover la solidaridad internacional y colaborar con la financiación de su hipotética distribución. GSK realiza la investigación como parte de su presupuesto destinado a responsabilidad social, en un proyecto de colaboración público-privada, en el que también interviene la fundación Bill & Melinda Gates.

Fuente: Valdemoro24



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