Cirujanos de Manchester han realizado con éxito la implantación de un ojo biónico en un paciente de 80 años que había perdido totalmente su visión central. Aunque es una técnica mu

Cirujanos de Manchester han realizado con éxito la implantación de un ojo biónico en un paciente de 80 años que había perdido totalmente su visión central. Aunque es una técnica muy novedosa y prometedora, no es la primera vez que se utiliza.

De hecho, en España ya se ha utilizado dos veces. La primera, el año pasado, en Barcelona, cuando el doctor Jeroni Nadal implantó uno a una paciente con retinosis pigmentaria que estaba completamente ciega. La segunda, hace tan sólo unos meses, en Andalucía, cuando Juan Manuel Laborda, director médico del Hospital La Arruzafa de Córdoba hizo lo mismo con una mujer ciega desde hace 30 años.

El doctor Laborda, responsable de esta intervención, explica a este periódico que el procedimiento al que se ha sometido Ray Flynn, de Manchester, tiene dos sistemas: uno interno y otro externo.

Por un lado, en el sistema interno, el que se implementa en el interior del ojo, "se instala un chip con 60 electrodos en la mácula, en el centro de la retina, que se conecta a un receptor de señal que también está dentro del ojo". De otro lado, el sistema externo consiste en que "al paciente se le da después una videocámara pequeña, similar a la que tiene un iPhone, y luego se le instala, colgado de la cintura, un procesador de señal que irá conectado a la patilla de las gafas. A su vez, hay una antena a la que llega esa señal, que a través de radiofrecuencia, transmite las imágenes al receptor, que las transforma en estímulos eléctricos que van por el nervio óptico hasta la corteza cerebral, donde está el área de la visión, que transmite las imágenes y las interpreta".

Esta intervención, que es compleja, y dura unas cuatro o cinco horas, no permitirá, no obstante, que el paciente recupere la visión total. "Se pasa de no ver nada a ver una visión en blanco y negro, como si se le encendiera delante una televisión, pero el paciente no es capaz de distinguir una cara, aunque sí los obstáculos, qué silla está libre en una cafetería o, por ejemplo -como le pasa a la paciente que nosotros intervenimos-, dónde está el servilletero en una mesa", cuenta el oftalmólogo.

A pesar de que en algunos medios internacionales se ha vendido la intervención de este inglés como el primer ojo biónico del mundo, según explica Laborda, no es así. Todavía hay pocos, pero no es, en absoluto, el primero: "El que nosotros pusimos fue como el número 115, con lo cual, este será como el 120".

Lo que sí es cierto es que la intervención es posible en muy pocos centros: "en unos 10 u 11", explica Laborda. Además, el uso de este implante, llamado Argus II y manufacturado por una empresa estadounidense, está todavía limitado a muy pocos pacientes. "Por ahora, sólo sirve a quellos que tienen retinosis pigmentaria, que están ciegos pero que tienen el nervio óptico sano", indica Laborda.

Aunque el doctor cree que "se irá extendiendo su uso, ya que, evidentemente, con el tiempo mejorará el proceso y también los chips, esto no es a corto plazo, es una fase de investigación muy lenta".

Fuente: El Mundo



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