Extraen células al propio paciente, las instruyen en el laboratorio para que frenen la respuesta inflamatoria y luego se las inyectan
La terapia personalizada podría llegar a los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) en un horizonte de tres años. Investigadores del Hospital Clínic de Barcelona han puesto en marcha un ensayo clínico de una terapia pionera a nivel mundial destinada a frenar el avance de la enfermedad, incluso en las fases severas. A diferencia de los actuales tratamientos, basados en fármacos inmunomoduladores o inmunosupresores, con importantes efectos secundarios, esta nueva terapia basada en el uso de células del propio paciente, consigue una respuesta más dirigida reduciéndose así los efectos adversos de la medicación, según indicó ayer el doctor Daniel Benítez, investigador del Instituto de Investigaciones Médicas August Pi Sunyer (Idibaps) del Clínic y uno de los coordinadores del ensayo, que arranca este mes con la primera paciente.
El estudio, impulsado por la Obra Social «La Caixa» y la Fundación Grupo de Afectados de Esclerosis Múltiple (GAEM), vinculada al Parque Científico de Barcelona, pretende demostrar la seguridad de esta innovadora estrategia terapéutica y se ensayará a partir de este mes de julio hasta finales de 2015 con 12 pacientes, ocho de ellos con EM y cuatro con Neuromielitis Óptica (NMO), enfermedad también autoinmune. Todos los participantes en el ensayo tienen entre 18 y 65 años, padecen la enfermedad desde hace más de un año y tienen un grado de discapacidad entre 3,0 y 8,5.
La innovadora terapia consiste en extraer al paciente células dendríticas, un tipo de glóbulos blancos, para después instruirlas en el laboratorio para que, una vez vueltas a inyectar al paciente, sean capaces frenar la enfermedad. «Tratamos las células una semana en el laboratorio, las mezclamos con péptidos, para que al volverlas a inyectar al paciente ataquen directamente a las células responsables de la inflamación que produce la enfermedad», explica Benítez. La doctora Irati Zubizarreta, también del Idibaps, explica que «adiestramos a las propias células del enfermo para que al volver a estar en el organismo actúen como Caballo de Troya y ataquen a la enfermedad».

Fuente: ABC



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