Le damos la excusa definitiva para poner el aire acondicionado un poco más fuerte en la oficina. Se queje quien se queje

La pregunta, aparentemente inocente, sobre quién ha apagado el aire acondicionado suele convertirse cada verano en la chispa que enciende decenas de discusiones entre compañeros de oficina. Y es que, lo que para unos es el paraíso, para otros es como una auténtica tortura. Porque, ¿quién no se ha pelado de frío, mientras su colega le mira extrañado y le sugiere que se trajese una chaquetita de casa?

Ante esta situación de desencuentro, ¿qué opciones se plantean? ¿Nos traemos la chaquetita de casa o nos tiramos de cabeza a por el mando a distancia del aparato de aire acondicionado? Y es que, llevamos ya cerca de tres semanas con los termómetros y los contadores de la luz batiendo todos los récords: altas temperaturas por las olas de calor, elevado consumo de energía... Parece que los españoles no estamos dispuestos a aguantar más grados de los inevitables y, para ello, no queda otra que poner en marcha el aire acondicionado tanto tiempo como sea necesario.

Sin embargo, este sistema de refrigeración siempre ha estado rodeado de polémica. Por un lado, cuenta con acérrimos defensores de sus capacidades para crear y mantener un ambiente agradable, y por otro, están quienes lo consideran perjudicial para la salud, sobre todo, por su vinculación con los resfriados y los problemas respiratorios.

Pero, ¿realmente podemos afirmar que el uso del aire acondicionado es el origen de estos males? O tal vez, ¿deberíamos buscar su causa en el manejo incorrecto que se hace de estos equipos o en su falta de mantenimiento? Pongamos los puntos sobre las íes y después, que cada cual decida si enciende o no el aire acondicionado.

La sensación de bienestar en el hogar o el rendimiento laboral en la oficina dependen de muchos factores, uno determinante es la temperatura. Tanto es así, que según Araceli de la Fuente, Senior Marketing Manager de la División de Aire Acondicionado de LG España, fijar entre 24 y 25 ºC el termostato de nuestro aparato de aire acondicionado asegura un mayor confort en casa y un incremento del rendimiento en el trabajo. Sin embargo, estos días en que el calor aprieta especialmente, "es lógico que cuando llegamos acalorados de la calle, pongamos el aire a tope y a temperaturas por debajo del punto de confort humano, lo cual es un grave error", advierte.

Si en la oficina la temperatura no alcanza los 22ºC o supera los 26ºC, será muy difícil concentrarse

Doctora Carmen Diego

Una equivocación, que nos puede pasar factura. Ya que, "por un lado, si en la oficina la temperatura no alcanza los 22 ºC o se sitúa por encima de los 26 ºC, será muy complicado mantener la concentración, y en consecuencia, el rendimiento. Y, por otro, si en casa ponemos el termostato por debajo de los 22 ºC podemos resfriarnos, además de tener problemas para conciliar el sueño si lo ponemos para dormir por la noche", afirma la doctora Carmen Diego, neumóloga y coordinadora del Área de Medio Ambiente de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), quien recalca que "mantener una temperatura adecuada y, sobre todo, constante, es lo más importante para evitar los resfriados provocados por los cambios bruscos de temperatura y las diferencias entre el interior y el exterior".

Al margen de sus efectos sobre la productividad laboral, el uso del aire acondicionado ha estado asociado durante mucho tiempo a numerosas afecciones siendo los resfriados y los problemas respiratorios los más comunes. Sin embargo, la doctora Diego afirma que "el verdadero riesgo para la salud no son los aparatos de aire acondicionado en sí mismos, sino los gérmenes depositados en los conductos de ventilación que el aire acondicionado puede transportar hasta las vías respiratorias donde pueden desencadenar problemas". Así mismo, el doctor Manuel J. Ruiz Polaina, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Sanitas La Moraleja, considera que los principales causantes de las infecciones en las vías respiratorias son "las bajas temperaturas a las que a veces se ponen estos equipos, la sequedad del ambiente que producen y los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior del edificio".

Más allá llega Araceli de la Fuente quien, no sólo afirma que el aire acondicionado no es perjudicial para la salud, si no que incluso asegura que puede ser saludable. Ya que, "siempre y cuando se haga un buen uso del sistema de refrigeración y se lleve a cabo un mantenimiento correcto, hay modelos que gracias a sus sistemas de filtrado mejoran la calidad del aire hasta el punto que lo que hacen es crear un buen ambiente para las personas alérgicas o con problemas respiratorios crónicos como los asmáticos".

La doctora Diego, por su parte, corrobora la postura de Araceli de la Fuente e insiste en que "si el sistema de aire acondicionado está bien diseñado y, sobre todo, si se hace un buen mantenimiento del mismo, no existe ningún riesgo para la salud que podamos atribuir en exclusiva a él".

Ahora bien, ¿qué revisiones o medidas deberíamos tomar para esa puesta a punto ideal? "En principio, los aparatos domésticos, prácticamente no requieren ningún mantenimiento. Bastaría con una sencilla limpieza de los filtros cada seis meses. Además, hay modelos que ya cuentan con una opción de autolimpieza. En lo que se refiere a instalaciones más complejas, como las de los edificios de oficinas o fábricas, sí es fundamental una limpieza profunda de los filtros y los conductos una vez al año", asevera De la Fuente. Y es que, de no hacerlo, "se incrementa el riesgo de contaminación por bacterias, como la Legionella, o de hongos, como el Aspergillus, que salen al aire que respiramos y aumenta la posibilidad de que poduzcan infecciones", advierte el doctor Manuel J. Ruiz Polaina.

Se debe evitar programar el equipo a temperaturas demasiado bajas porque de hacerlo dificultaría la funcionalidad de nuestras mucosas

Doctor Manuel J. Ruiz Polaina

Además del mantenimiento, tanto los médicos como los expertos en sistemas de climatización consideran que un buen manejo de los equipos mantiene a raya sus posibles amenazas para la salud. Pero, ¿qué incluye y, sobre todo, qué excluye un uso correcto de los aparatos de aire acondicionado? En primer lugar, según el doctor Manuel J. Ruiz Polaina, "lo que se debe evitar es programar el equipo a temperaturas demasiado bajas porque de hacerlo dificultaría la funcionalidad de nuestras mucosas. Además, nos obliga a cambiar la forma de respirar, haciéndolo por la boca y no por las fosas nasales, y esto hace que el aire frío que respiramos llegue directamente a la garganta (vías respiratorias más bajas) causando infecciones a ese nivel".

En cuanto a la temperatura, la neumóloga Carmen Diego nos recuerda lo importante que es evitar las variaciones térmicas para no coger un resfriado. Mientras que Araceli de la Fuente remarca que, además de la temperatura, es aconsejable que el chorro de aire frío no esté enfocado a un punto fijo. Ya que, como explica el doctor Ruiz Polaina, "recibir el canal de aire frío directamente en la cabeza, hombros o espalda, puede favorecer la aparición de dolores de cabeza y contracturas musculares".

Fuente: El Pais



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