Un estudio de la Universidad de Oregon alerta de que algunos antibióticos aumentan el riesgo de pérdida de audición
Un nuevo estudio alerta de que algunos antibióticos aumentan el riesgo de pérdida de audición
03/08/2015
Los aminoglucósidos son un grupo de antibióticos muy utilizado para tratar infecciones graves. No obstante, tienen un efecto negativo: aumentan el riesgo de pérdida de audición, según un estudio de la Oregon Health & Science University, en Estados Unidos. Según los invetigadores, son las propias infecciones las que multiplican este efecto secundario de los antibióticos. El problema radica en que inflamación de las citada infecciones bacterianas aumenta considerablemente la susceptibilidad a la discapacidad auditiva mediante el incremento de la absorción de antibióticos aminoglucósidos en el oído interno. Los aminoglucósidos se emplean para tratar enfermedades graves como a meningitis, bacteriemia e infecciones respiratorias en la fibrosis quística, aunque se sepa que matan las células sensoriales del oído interno que detectan el sonido y el movimiento. El investigador Peter S. Steyger alerta de que "en la actualidad se acepta que el precio que algunos pacientes tienen que pagar por sobrevivir a una infección bacteriana potencialmente mortal es la pérdida de su capacidad para oír".  En su opinón es preciso buscar alternativas cuanto antes para "encontrar tratamientos para estas infecciones mortales que no sacrifiquen la capacidad de los pacientes de oír". La prescripción de estos antibióticos se realizan sobre todo para tratar a bebés afectados por infecciones que amenazan su vida. "Y los costes de esta pérdida incalculable están a cargo de los pacientes y la sociedad. Cuando los niños pierden la audición, comienzan un proceso largo y difícil que aprender a escuchar y hablar que puede interferir con su trayectoria educativa y el desarrollo psicosocial". ¿Y qué proponen los autores de este estudio? Pues abogan por desarrollar aminoglucósidos más específicos e instan a los médicos a ser más selectivos y a seleccionar antibióticos no ototóxicos o medicamentos antiinfecciosos para tratar a pacientes afectados con infecciones graves.
Fuente: ABC


Compartir en Facebook Compartir en Google+ Compartir en Twitter Compartir en Pinterest