La Dirección General de Tráfico (DGT) estimó para este verano 81,5 millones de desplazamientos, un 4% más que en 2014. Y es que si algo abunda durante estas fechas, son los viajes,

La Dirección General de Tráfico (DGT) estimó para este verano 81,5 millones de desplazamientos, un 4% más que en 2014. Y es que si algo abunda durante estas fechas, son los viajes, especialmente en coche. En ocasiones, el trayecto, lejos de parecer divertido, se puede convertir en uno de los peores momentos de las vacaciones, sobre todo, para las personas que son susceptibles al mareo. Seguramente, tengamos más de un amigo que siempre se marea en los viajes, sobre todo, en aquellas carretadas complicadas con muchas curvas.

Esta tendencia a marearse en medios de transporte suele ser más frecuente en niños entre dos y 12 años (antes de los dos años, rara vez suele pasar). Pero también muchos adultos sufren este problema. "A pesar de que no se conocen estimaciones oficiales, puede afectar en mayor o menor grado a un 15% de la población", apunta a EL MUNDO Primitivo Ortega del Álamo, jefe de Servicio de Otorrinolaringología (ORL) del Hospital Universitario de Móstoles (Madrid). Otras estimaciones indican incluso, una prevalencia mucho más alta. 

El mareo consiste en una sensación profunda de malestar, que se acompaña fundamentalmente de náuseas y vómitos, y que solamente desaparece, cuando lo hace el estímulo que nos proporciona el malestar. La cinetosis, que es como se define a este mareo provocado por el movimiento, "tiene bastante que ver con el oído, ya que se desencadena en el sistema vestibular, cuyo receptor es la parte posterior del oído interno", explica el doctor. También a veces, "los mareos pueden producirse por estímulos visuales y en ocasiones, por la permanencia en espacios cerrados o mal ventilados", añade. 

No es considerado una enfermedad, ya que se produce en personas sanas, sino una hipersensibilidad. Hay personas que tienen una especial sensibilidad a estímulos en movimiento, principalmente, los producidos por los cambios de ritmo, aceleraciones, deceleraciones o paradas bruscas, balanceos u oscilaciones.

En ocasiones, muchas personas, sólo por el hecho de pensar que van a hacer un viaje en coche por una determinada carretera, suponen de antemano que van a marearse. Es cierto, que puede existir una influencia psicológica, incluso de aprendizaje a lo largo de los años, es decir, asociación un determinado trayecto con el mareo. Si embargo, pese a esto, "en la mayoría de los casos, seguro que no tienen ese origen", advierte el especialista. Hasta ahora, no se ha encontrado ninguna explicación satisfactoria desde el punto de vista de la medicina, que analice por qué unas personas se marean más que otras. "Es el mismo caso de las personas que por ejemplo, son muy susceptibles cuando observan un sangrado, cuando les pinchan o simplemente cuando reciben una mala noticia o contemplan algo desagradable", señala. 

Es aconsejable siempre, y cuando el médico lo considere oportuno, ya que  algunos fármacos contra el mareo pueden tener efectos secundarios, estar contraindicados si tiene alguna enfermedad crónica o bien ser incompatibles con alguna otra medicación que se esté tomando en ese momento. Los más frecuentes contra el mareo son los antihistamínicos de primera generación. 

"Hay muchos medicamentos contra el mareo y la mayoría se puede adquirir sin receta, incluso se puede aplicar en forma de un parche que libera lentamente el principio activo, que se absorbe a través de la piel", explica Ortega Álamo. 

Casi todos ellos tienen pocas contraindicaciones, y por regla general son eficaces. Pero si los estímulos son muy intensos (balanceos, acelerones, subidas y bajadas rápidas, como las de una tormenta marina) a pesar de la medicación, las personas más sensibles, es muy posible que sufran mareos. "Es imprescindible consultar a su médico y jamás conducir si se ha ingerido alguno de esos medicamentos, que harán que los reflejos disminuyan e induzcan somnolencia", insiste. 

Este especialista no recomienda los remedios naturales, "quizás porque no tengo una gran fe en ellos", dice. Pero hay infinidad de ellos, aunque lo mejor, como siempre antes de tomar cualquier decisión para la salud, es consultar a un facultativo.  

Sin duda, "el mejor remedio de todos es evitar el estímulo", señala el experto. Pero si no es posible, lo mejor entonces, es escoger el sitio adecuado en el vehículo, como asiento delantero, siempre sentados en la dirección de la marcha; en los barcos, navegar cerca de la borda y evitar permanecer la popa; fijar la mirada; permanecer lo más quieto posible y no girar la cabeza. Tampoco es aconsejable hacer comidas copiosas antes del viaje, beber moderadamente y evitar el alcohol y las bebidas estimulantes. 

Fuente: El Mundo



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