La exposición prolongada a ruidos altos altera el modo en que el cerebro procesa los sonidos, lo que puede afectar a su vez a la capacidad de distinguirlos, según ha descubierto un estudio.
Un grupo de investigadores en neurociencia de la Universidad de Texas, Estados Unidos, ha demostrado cómo la pérdida de audición inducida por ruido afecta al reconocimiento de los sonidos.
Los investigadores expusieron a ratones de laboratorio a niveles de ruido moderado o intenso, durante una hora, para estimular dos tipos de traumas por ruido. Se expuso a un grupo de ratones a ruidos de alta frecuencia de 115 dB, lo que les indujo una pérdida de audición moderada. Mientras que otro grupo se sometió a ruidos de baja frecuencia de 124 dB, provocándoles una pérdida de audición severa.
Los investigadores pudieron observar entonces cómo los dos tipos de pérdida auditiva habían alterado el procesamiento del sonido en el córtex auditivo.
Dos resultados distintos
En el grupo con pérdida de audición severa, menos de un tercio de las áreas del córtex auditivo evaluadas, que suelen activarse en respuesta a la percepción de sonidos, reaccionaron tras el estímulo. Por otro lado, las áreas que sí respondían al estímulo, mostraban patrones de actividad inusuales.
En el grupo de ratones con pérdida de audición moderada, las zonas del córtex auditivo que se activaban con los sonidos no habían cambiado, sin embargo, la respuesta de las neuronas era distinta. Se observó que un área más amplia del córtex auditivo respondía ante sonidos de baja frecuencia, y las neuronas que reaccionaban a los sonidos de altas frecuencias, necesitaban de una estimulación sonora más intensa y respondían a su vez con mayor lentitud.
El artículo científico se publicó en la revista Ear and Hearing.
Fuente:www.hearingreview.com 


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