La Federación de Fútbol de EEUU ha recomendado que los niños menores de 10 años no cabeceen el balón para evitar los daños neuronales que puedan producirse en sus cerebros aún en f
La Federación de Fútbol de EEUU ha recomendado que los niños menores de 10 años no cabeceen el balón para evitar los daños neuronales que puedan producirse en sus cerebros aún en formación. Para los niños de 11 a 13 años, se recomienda que rematen de cabeza únicamente en los entrenamientos.
Estas recomendaciones oficiales ponen fin a una disputa legal iniciada en 2014 por un grupo de padres interpuesta contra la federación estadounidense (US Soccer) y también contra la internacional (FIFA) a quienes acusaba de no proteger suficientemente la salud de los más pequeños.
La nueva normativa será obligatoria al menos para las selecciones nacionales y academias de fútbol que dependen directamente de la federación así como para los equipos que componen la llamada Major League Soccer. Basadas en las recomendaciones de su comité médico, los detalles de la nueva norma se darán a conocer en un plazo de 30 días.
Porque además de los remates de cabeza, se pretende instaurar todo un plan para que entrenadores, árbitros y todo el estamento futbolístico en general preste más atención a las conmociones cerebrales, por ejemplo, promoviendo el cambio inmediato de cualquier jugador que sufra un golpe importante en la cabeza durante un partido. "Proteger la salud y la seguridad de los atletas y prevenir lesiones es crítico para nosotros", ha señalado un portavoz de US Soccer.
Aunque hace años que la ciencia viene alertando de los riesgos de los remates de cabeza o los golpes en otros deportes, como el boxeo o el fútbol americano, son pocos los ejemplos prácticos en los que las federaciones han demostrado tomarse en serio estas advertencias (que no sólo afectan a los niños, sino también a los deportistas profesionales).
De hecho, como recuerda el diario The New York Times, los reglamentos actuales sólo permiten tres cambios por partido en el fútbol profesional, pero no contemplan ningún tipo de sustitución temporal que permita, como ya ocurre en el rugby profesional, explorar adecuadamente durante unos minutos a un futbolista que ha sufrido una conmoción.
Algunos estudios realizados incluso en los años 90 ya demostraban que los cerebros de deportistas profesionales en los que la cabeza sufría golpes repetidos podían sufrir distintos tipos de lesiones neurológicas. Algunos trabajos han calculado incluso que un futbolista profesional puede golpear el balón unas 1.500-1.800 veces al año a una s velocidades que pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora.
Más recientemente, un trabajo observó daños significativos en cinco regiones cerebrales, relacionadas con la atención, la memoria, la función ejecutora y la visual en futbolistas profesionales. Algunas de ellas, aseguraban los autores, comparables a las que sufren pacientes con lesiones cerebrales traumáticas (provocadas por un accidente laboral o de tráfico".
En la demanda original que ha ocasionado la prohibición de cabecear en los niños, se calculaba que sólo en EEUUen 2010 50.000 chicos sufrieron una contusión cerebral jugando al fútbol. Más que en el béisbol, baloncesto, softball y lucha juntos. El abogado que planteó el caso en nombre de los padres ya ha anunciado que están satisfechos con la decisión de la federación y que no recurrirán judicialmente.

Fuente: El Mundo



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