Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada vez está más preocupada por la resistencia a los antibióticos, la población continúa sin entender cómo se genera, en qué
Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada vez está más preocupada por la resistencia a los antibióticos, la población continúa sin entender cómo se genera, en qué medida les afecta y cómo podrían prevenirla. Según una encuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizada en 12 países a un total de 9.772 personas, el 64% de las personas encuestadas cree que los antibióticos se pueden utilizar para tratar resfriados y la gripe.
Lejos de esta teoría, los expertos recuerdan que los antibióticos no curan infecciones causadas por virus. Sólo son eficaces para combatir las infecciones bacterianas (las mata e inhibe su crecimiento). Otro error muy frecuente tiene que ver con el cumplimiento del tratamiento. Al parecer, un tercio de la población (el 32%) piensa que debe dejar de tomar el antibiótico cuando se siente mejor. Precisamente hay que hacer lo contrario: completar las tomas hasta el último día.
Como consecuencia del inadecuado y excesivo uso de los antibióticos, las bacterias cambian y se vuelven resistentes a dichos fármacos, lo que significa que pierden su capacidad para eliminarlas o para detener su crecimiento. Las bacterias resistentes sobreviven en la presencia del antibiótico y siguen multiplicándose, prolongando así la enfermedad e incluso causando la muerte. Como explica Juan Pablo Horcajada, presidente del Grupo de Estudio de Infecciones Hospitalarias (GEIH) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), "las consecuencias de las infecciones producidas por bacterias resistentes a los antibióticos pueden ser muy graves ya que se produce un retraso en el tratamiento de los pacientes, con riesgo de mala evolución clínica y un aumento de los costes sanitarios al prolongarse su estancia hospitalaria".
Dada la dimensión del problema, la OMS insta a combatir con más dureza la resistencia de las bacterias a los antibióticos, pues su tendencia creciente supone "una importante amenaza para la salud pública" y "una crisis sanitaria global". Así lo ha manifestado la directora Margaret Chan, directora de la OMS, durante la presentación de la encuesta internacional sobre el uso de los antibióticos, coincidiendo con la inauguración de la primera Semana Mundial de Sensibilización sobre los Antibióticos. "La resistencia alcanza altos niveles que resultan peligrosos en todos los rincones del mundo, compromete nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas y está socavando muchos avances en la medicina".
Los resultados del sondeo ponen de relieve "la imperiosa necesidad de mejorar la comprensión sobre la resistencia a los antibióticos", señala el doctor Keiji Fukuda, representante especial del Director General para la resistencia a los antimicrobianos. Con este propósito, la OMS lanza una nueva campaña: 'Antibioticos: Manejar con cuidado', para mejorar la comprensión del problema y cambiar la forma en que se utilizan estos medicamentos. A través de esta iniciativa, "estamos trabajando con los gobiernos, las autoridades de salud y otros socios, con el objetivo de reducir dicha resistencia", puntualiza Fukuda.
Todo el mundo debería saber que la resistencia a los antibióticos es un problema de salud global, no sólo de quienes los toman con regularidad (una teoría errónea en la que cree el 44% de la población). Tampoco es cierto que los individuos que personalmente toman sus antibióticos según las indicaciones no estén en riesgo de una infección resistente a los medicamentos y esto lo piensa el 66% de los encuestados. Como exponen los expertos, las bacterias resistentes pueden diseminarse y causar infecciones a otras personas que no hayan tomado ningún antibiótico.
La encuesta internacional incluyó 14 cuestiones sobre el uso y el conocimiento de los antibióticos y sobre la resistencia a los mismos. Algunas entrevistas se realizaron online y otras en persona, en un total de 12 países: Barbados, China, Egipto, India, Indonesia, México, Nigeria, la Federación de Rusia, Serbia, Sudáfrica, Sudán y Vietnam. El propósito era ayudar a la OMS y sus asociados para determinar las brechas clave en la comprensión pública de este problema y conceptos erróneos acerca de cómo utilizar antibióticos para ser abordados a través de la campaña.
Para hacer frente a este creciente problema, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó en mayo de 2015 un plan de acción global. Uno de sus objetivos es mejorar la conciencia y la comprensión de esta amenaza a través de una comunicación efectiva, educación y formación. En este sentido, España es uno de los siete países europeos que ya cuentan con un Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos.
Un estudio publicado en la revista 'The Lancet' subraya la importancia que tienen las políticas de control en la lucha mundial contra la resistencia a los antibióticos y hace una llamada de atención. Tal y como exponen los autores, de la Universidad de Harvard (EEUU), tiene que haber un equilibrio. Por un lado, mejorar el acceso a los antibióticos en todo el mundo. Aún miles de personas están en riesgo de enfermedad grave o muerte por enfermedades prevenibles. Y por otro, combatir la resistencia antimicrobiana. "Más personas mueren cada año por falta de acceso a los antimicrobianos que lo por infección por bacterias resistentes, por lo que los esfuerzos mundiales para combatir la resistencia no debe restringir aún más el acceso a los antibióticos".

Fuente: El Mundo



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