Hace unas semanas, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba del riesgo de cáncer asociado al abuso de la carne roja, se ponía de manifiesto una vez más el papel de
Hace unas semanas, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba del riesgo de cáncer asociado al abuso de la carne roja, se ponía de manifiesto una vez más el papel de la dieta en la prevención del cáncer. Pero, ¿y una vez ya diagnosticados? ¿Qué deben comer los pacientes oncológicos? ¿Hay algún alimento que beneficie a las terapias, alguno que se deba evitar...?
Como explica a EL MUNDO la doctora Paula Jiménez Fonseca, oncóloga especialista en Nutrición, el papel de la dieta está mejor establecido en el terreno de la prevención (se calcula que hasta un 40% de los tumores podrían evitarse con cambios en el estilo de vida). Sin embargo, añade a continuación esta especialista del Hospital Central de Asturias, una vez diagnosticado el tumor los alimentos también también tienen un importante papel. Sobre todo para tolerar mejor los tratamientos y prevenir la desnutrición que afecta a un porcentaje importante de pacientes con cáncer.
"El propio tumor tiene un metabolismo acelerado, y eso provoca un adelgazamiento del paciente", explica Jiménez Fonseca para referirse a esa desnutrición tan típica del cáncer denominada caquexia. En algunos tumores, como el de mama, el fenómeno es más infrecuente (se calcula que sólo el 30% de estas pacientes pierde peso), pero en el caso de tumores como el de páncreas (cabeza y cuello, estómago y en general todos los relacionados con el tubo digestivo) puede llegar a afectar hasta al 80% de los pacientes.
Por este motivo, la Asociación de Cáncer de Páncreas (Acanpan) en colaboración con la Fundación Más que Ideas y acaba de publicar una guía sobre nutrición pensada específicamente para estos pacientes. Porque, como subraya la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) en su página web, "una alimentación sana ayuda a reconstruir tejidos y a mantener las defensas contra las infecciones. Las personas que se alimentan bien pueden tolerar mejor los efectos secundarios de los tratamientos".
Como explica por su parte el doctor Miguel Ángel Seguí, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncólogo del Hospital Parc Taulì de Sabadell (Barcelona), los pacientes con cáncer no deben prescindir de las proteínas, porque su organismo las necesita para evitar la desnutrición y responder a los efectos tóxicos de la quimioterapia.
Eso sí, y enlazando con la cuestión de la carne roja, Seguí explica que tampoco ellos -como la población en general- deben abusar de estos alimentos y pueden obtener las proteínas de otras fuentes (pescado, huevos, carne blanca, lácteos, frutos secos...). "Claro que no deben tomarse un chuletón cada día, pero además en el caso de las carnes procesadas es que se toleran peor", apunta Seguí. Además, como añade la oncóloga asturiana, los cárnicos muy procesados suelen estar muy condimentados y con un alto contenido en sal.
Una de las cuestiones que más preocupa a muchos pacientes con cáncer es el papel que puede tener el azúcar. En este sentido, Seguí aclara que muchos de los malentendidos respecto a este tema surgen de un cierto simplismo biológico: "Como el tumor necesita azúcar para crecer, evitemos el azúcar. Pero eso no va a impedir que el organismo obtenga azúcares a partir de otros nutrientes", explica el oncólogo catalán.
Seguí y la doctora Jiménez Fonseca coinciden, eso sí, en que no conviene abusar del azúcar, sobre todo muy refinada (presente, por ejemplo, en bollería industrial), pero no porque vaya a alimentar el crecimiento del tumor, sino porque no aporta ningún beneficio nutricional y aumenta el riesgo de sobrepeso.
Aunque pequeños cambios de peso son normales durante el tratamiento, es conveniente hacer algo de ejercicio físico (en la medida en que su estado de salud general se lo permita) y no abusar de las grasas, sobre todo las de origen animal.
Como explicaban recientemente los especialistas de la Fundación para la Excelencia y la Calidad de la Oncología (ECO) en un simposio sobre nutrición, los propios síntomas del tumor, asociados a los efectos de la radio y la quimioterapia o a las complicaciones del posoperatorio están detrás de la pérdida de peso que sufren entre el 25% y el 85% de los pacientes oncológicos (en función del tipo de tumor). Detectar cuáles de esos pacientes necesitan un soporte nutricional para mejorar su calidad de vida y su supervivencia es clave para prevenir la desnutrición y, si es necesario, recurrir a la alimentación por vía intravenosa.
De hecho, se calcula que en España sólo 4,5 pacientes con cáncer por cada millón de habitantes recibe nutrición parenteral, frente a 14 pacientes por millón en Reino Unido y hasta 24 por millón en Italia.
Se considera que un paciente está desnutrido cuando ha perdido un 5% de peso en los últimos tres meses o un 10% en los últimos seis. Por eso, como señalaba también en ese foro la doctora Jiménez Fonseca, es importante que los propios hospitales dispongan de un circuito establecido claramente "para derivar de manera inmediata a la Unidad de Nutrición a cualquier paciente oncológico con desnutrición".

Fuente: El Mundo



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