El 75% de las infecciones respiratorias son tratadas con antibióticos a pesar de que la gran mayoría tienen un origen vírico

Con la llegada del frío, las consultas de los centros de salud y los servicios de Urgencias se llenan de pacientes con infecciones respiratorias. Unos pacientes que, en un número no desdeñable de casos, volverán a sus casas con un antibiótico para tratar su infección. El problema es que muchas de estas infecciones están causadas por virus, por lo que los antibióticos son, simplemente, inútiles. Pero, ¿los médicos no cuentan con herramientas diagnósticas precisas para diferenciar una infección bacteriana de una vírica? Pues aún no. Sin embargo, como muestran los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Centro Médico de la Universidad de Duke (EE.UU.) y publicado en la revista «Science Translational Medicine», esta situación podría cambiar en un futuro muy próximo con un simple test de sangre.

Como explica Ephraim L. Tsalik, director de la investigación, «las infecciones respiratorias son una de las principales razones por las que los pacientes acuden a las consultas. Y si bien los médicos utilizamos mucha información para establecer el diagnóstico, no contamos con un método suficientemente eficaz o específico para identificar cuándo esta infección tiene un origen bacteriano o vírico».

El resultado es que «a día de hoy, a un 75% de los pacientes se les prescriben antibióticos cuando, en realidad, la mayoría tiene infecciones causadas por un virus. En consecuencia, existe un riesgo de excedernos en el uso de antibiótico, riesgo que no solo atañe al paciente, sino también a la salud pública», alerta el especialista.

Concretamente, los investigadores han desarrollado un test que, a partir del patrón de expresión génica de una infección en la sangre de un paciente, permite conocer si su origen es vírico o bacteriano. Y es que en función de qué genes se encuentren activados, puede identificarse si el paciente está combatiendo una bacteria o un virus.

De hecho, el nuevo test, que también distingue las enfermedades infecciosas de las no infecciosas, permite identificar con hasta un 87% de precisión si el paciente está infectado por, entre otros patógenos comunes, el virus de la gripe, un rinovirus o un estreptococo.

Como indican los autores, «estamos mucho más cerca de desarrollar un test sanguíneo que podría ser empleado en las consultar para distinguir las infecciones bacterianas de las víricas y, así, guiar el tratamiento».

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores probaron el nuevo test en los pacientes con problemas respiratorios que acudieron a los servicios de Urgencias de cinco hospitales estadounidenses. Y como ya se ha referido, la prueba resultó certera en un 87% de los casos.

Además, la diferenciación de las infecciones en función de su origen –bacteriano o vírico– no sólo posibilitará reducir el uso innecesario de antibióticos, sino que, como destaca Geoffrey S. Ginsburg, co-autor del estudio, «nos permitirá desarrollar tratamientos más precisos para las infecciones bacterianas».

No en vano, «si bien a día de hoy podemos administrar ‘tamiflu’ para ayudar a los pacientes a superar la gripe, la realidad es que solo podemos prescribir la toma de líquidos y descanso para tratar la mayoría de las infecciones víricas. Sin embargo, la situación mejorará en los próximos 10 años y dispondremos de nuevos fármacos antivirales para tratar infecciones tan comunes como las causadas por el virus respiratorio sincitial (VRS) y los rinovirus, principales responsables del resfriado común. Y entonces, contar con un método que nos permita elegir el tratamiento más adecuado resultará incluso más importante”, incide Geoffrey Ginsburg.

Los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke llevan casi una década estudiando los patrones de expresión génica de las infecciones respiratorias. Sin embargo, no ha sido hasta hace poco tiempo cuando ha sido posible analizar la composición genética –hasta 25.000 genes a la vez– de un individuo.

De hecho, los autores ya habían identificado en el pasado los patrones de expresión génica asociados a las infecciones virales, pero «esta es la primera vez en la que podemos distinguir las enfermedades no infecciosas de las infecciones por virus y bacterias a un nivel molecular», indican los responsables del estudio.

El problema es que la tecnología actual no permite analizar el patrón de expresión génica de la sangre de un paciente en menos de 10 horas. Así, el próximo objetivo será desarrollar un test que ofrezca resultados en sólo una hora para que, así, pueda ser utilizado en las consultas médicas.

Como concluye Christopher W. Woods, co-autor de la investigación, «el escenario ideal sería que nuestro test fuera aprobado para su uso rutinario y que el paciente que acudiera a la consulta pudiera tener sus resultados de una forma inmediata».

Entonces, ¿cuánto debemos esperar para que esta situación se concrete y pase de ‘ideal’ a ‘real’? Pues como concluye Christopher Woods, «estamos trabajando en el desarrollo de un test que pueda ser utilizado empleando el equipamiento que podemos encontrar en la mayoría de laboratorios clínicos. Es decir, esperamos que nuestro test tenga un impacto real sobre el uso de apropiado de antibióticos y la administración de tratamientos antivirales, pero en el futuro».

Fuente: ABC



Compartir en Facebook Compartir en Google+ Compartir en Twitter Compartir en Pinterest