Cada vez son más habituales entre nosotros: pulseras, relojes, gafas que recogen información de nuestro cuerpo o del entorno y la procesan a través de un teléfono móvil. Sin embarg

Cada vez son más habituales entre nosotros: pulseras, relojes, gafas que recogen información de nuestro cuerpo o del entorno y la procesan a través de un teléfono móvil. Sin embargo, pocos de ellos vigilan la salud a un nivel molecular. Algo que sí parece hacer un dispositivo que han desarrollado investigadores de la Universidad de Stanford (California, EEUU) y que es capaz de detectar moléculas presentes en el sudor.

"Esto no es como un Fitbit que sólo vigila la actividad física", explica en una nota de prensa Sam Emaminejad, investigador de Stanford y uno de los coautores del estudio donde se recoge la eficacia de este dispositivo y cuyos datos publica la revista Nature. Los dispositivos, tipo pulseras Fitbit, son capaces de medir la actividad y frecuencia cardiaca de las personas pero lo que buscaban estos investigadores es una herramienta no invasiva para obtener un mapa de la fisiología molecular del cuerpo de una persona. Y la respuesta estaba en el sudor.

"El sudor humano contiene información muy rica en términos fisiológicos, lo que lo hace un atractivo fluido para sensores portátiles no invasivos", explica Ali Javey, profesor de la Universidad de Berkeley y principal investigador. "Sin embargo, el sudor es complejo y es necesario medir múltiples aspectos para extraer una información significativa sobre el estado de la salud de una persona. En este aspecto, desarrollamos un sistema completamente integrado que mide de forma selectiva y simultánea múltiples moléculas del sudor, y transmite los datos vía wireless a un teléfono. Presentamos una plataforma tecnológica para monitorear la salud a través del sudor".

El prototipo de este dispositivo, que a simple vista parece una pulsera o una cinta para la cabeza de silicona, está formado por cinco sensores -que detectan la presencia de ciertas sustancias en el sudor- que están integrados en un circuito flexible formado por una decena de diez chips capaces de procesar señales y transmitirlas por wireless a un smartphone que capta la información a través de una aplicación y la almacena para posteriormente procesarla. "Queríamos pasar del tipo de equipo engorroso utilizado en una clínica a un dispositivo ligero, portátil, que pudiera emitir mediciones continuas", señala Emaminejad.

Este gadget es capaz de detectar sustancias del sudor en tiempo real y enviar los resultados a un móvil por lo que fue probado en 14 hombres y mujeres mientras montaban en una bicicleta dentro de un lugar cerrado y también cuando corrieron fuera. Los sensores incrustados en una banda de plástico flexible fueron capaces de medir la temperatura de la piel y cuatro componentes del sudor: iones de sodio y potasio, glucosa y lactato.

"A más cantidad de glucosa o lactato en el sudor, mayor es la corriente eléctrica que se genera en la superficie del sensor. Y a más sodio y potasio, mayor es el voltaje", aclara Emaminejad. Sin embargo, tanto la corriente como el voltaje generados se ven afectados por la temperatura, por este motivoes importante que el dispositivo calibre las señales en función de la temperatura, algo que hace este gadget.

Como apunta Emaminejad, este dispositivo nos permitirá aprender mucho del sudor en sí mismo y qué nos dice su composición de nuestra salud.

"Cada vez hay más estudios para analizar líquidos corporales. El análisis del sudor puede ayudar a hacer más científico el estudio del ejercicio y que éste sea más sano, dándole al deportista información al momento sobre su hidratación y electrolitos, lo que puede servir además como una herramienta contra la obesidad. Pero también el análisis del sudor permite evaluar algunas patologías, como la fibrosis quística, el consumo de drogas o determinar el nivel de ciertas hormonas. Es una buena línea de investigación que nos ofrecerá resultados sorprendentes en un futuro", concluye Ramón Estruch, investigador del CiberObn.

Como aclara Maite Mújika Garmendia, experta en Microsistemas Biológicos, Biosensores y Mecánica Celular de la Universidad de Navarra, se lleva años buscando soluciones en sustratos más flexibles que abaraten su uso, lo amplíen y faciliten. "Lo que han hecho estos investigadores no es novedoso por la tecnología empleada sino por cómo la aplican pues han conseguido unir todo lo que ya existía en un dispositivo que se adapta perfectamente al cuerpo, eso es lo novedoso e importante. Además, han probado su eficacia en muchos sentidos ya que ha comprobado su tiempo de vida, su duración puede ser de un mes, y su eficacia cuando una persona lo lleva puesto de forma rutinaria ya que han constatado que es resistente si se somete a estiramientos, es decir, los sensores responden de la misma manera, cuando están deformados, y funcionan igualmente en un recinto cubierto como en al aire libre".

Esta experta reconoce que la implementación del sistema llevada a cabo por los investigadores estadounidenses es muy relevante, "es un trabajo de altísimo interés" porque va a suponer una herramienta no sólo para deportistas, señala, sino también para medir hábitos de consumo (de alimentos o drogas) y para valorar enfermedades. "Es un sistema on line que lo puede llevar cualquiera de manera muy sencilla, por lo que puede ser una revolución para la monitorización de pacientes que, con solo llevar una pulsera, podrían ser evaluados en cualquier lugar y con ello mejorar su calidad de vida; por no hablar de la rapidez con la que se consiguen los datos que, en este caso, es de manera inmediata".

Fuente: El Mundo



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