La prueba mide los metabolitos derivados de los distintos alimentos y muestra en solo cinco minutos la cantidad de grasas, azúcares, fibras y proteínas contenidos en la dieta

La prueba mide los metabolitos derivados de los distintos alimentos y muestra en solo cinco minutos la cantidad de grasas, azúcares, fibras y proteínas contenidos en la dieta

La prueba mide los metabolitos derivados de los distintos alimentos y muestra en solo cinco minutos la cantidad de grasas, azúcares, fibras y proteínas contenidos en la dieta

Concluido el periodo navideño, y como sucede cada año, millones de personas de todo el planeta deciden cortar con los excesos alimenticios y ponerse a dieta. Sin embargo, no todo el mundo tiene la fuerza de voluntad para mantenerla más allá de unas pocas semanas, cuando no días. Y lo que es más importante, mucha gente desconoce cómo planificar una dieta saludable y suficientemente equilibrada. Un aspecto que resulta aún más importante en aquellas personas que, más allá de una cuestión meramente estética, requieren seguir una alimentación sana al padecer una enfermedad. Pero, ¿cómo saber si lo que comemos es saludable? Pues ahora, un estudio dirigido por investigadores del Colegio Imperial de Londres (Reino Unido) podría haber encontrado la forma de averiguarlo.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Lancet Diabetes & Endocrinology», describe un test de orina que cuantifica los marcadores biológicos de distintos alimentos –entre otros, la carne roja, los vegetales, el pescado o la fruta– y, en tan solo cinco minutos, muestra la cantidad de grasas, azúcares, fibras y proteínas que ingiere una persona.

Como explica Gary Frost, director de la investigación, «una de las mayores debilidades de todos los estudios sobre dieta y nutrición es que no tenemos una verdadera medida de lo que come la población. Así, nos debemos apoyar en los registros que llevan a cabo los propios participantes sobre sus hábitos dietéticos. El problema es que, según sugieren algunos trabajos, en torno a un 60% de las personas no aportan una información totalmente verdadera sobre sus dietas. Por tanto, este nuevo test puede ser el primer indicador independiente sobre la calidad de la dieta de una persona y sobre lo que realmente está comiendo».

Por lo general, las personas solemos reportar a nuestros médicos una visión sesgada, cuando no falsa, sobre nuestros hábitos alimenticios. Y es que a la par que reducimos las cantidades de alimentos poco saludables en esta información, tendemos a exagerar nuestra ingesta de frutas y vegetales. Y dado que los médicos no tienen más remedio que fiarse de lo que les contamos, el problema no se resuelve y seguimos comiendo mal.

Entonces, ¿cuál podría ser la posible solución? Pues diseñar una prueba que detecte qué estamos comiendo realmente. Y para ello, los autores han desarrollado un test que analiza en la orina la presencia de cientos de metabolitos derivados de los distintos alimentos.

Para elaborar el nuevo test, los autores contaron con la participación de 19 adultos sanos que, según un criterio totalmente aleatorio, fueron seleccionados para seguir cuatro tipos de dietas –desde la ‘más sana’ a la ‘menos saludable’– durante un periodo de tres días. Posteriormente, los autores analizaron las muestras de orina de los participantes, observando cómo los metabolitos presentes en las muestras diferían, y mucho, según el tipo de dieta. Así, y según qué marcadores biológicos –esto es, los metabolitos– se encontraran en la orina, los investigadores pudieron determinar qué alimentos habían sido ingeridos. O lo que es lo mismo, si la dieta era o no saludable.

Finalmente, los autores probaron su nuevo test en las muestras de orina tomadas a 291 adultos durante su participación en un estudio previo en el que, de manera similar, se controló su dieta. Y lo que observaron es que su test permitía identificar con certeza qué alimentación había seguido cada participante.

Como destaca John Mathers, co-autor de la investigación, «por primera vez, nuestro trabajo ofrece una manera objetiva de establecer el grado de salud general de la dieta de la población sin las molestias, sesgos y errores que se producen cuando las propias personas comunican qué están comiendo».

En opinión de los investigadores, el nuevo test puede tener múltiples aplicaciones prácticas, caso por ejemplo del diseño de programas para la pérdida de peso o la ayuda en la rehabilitación de los pacientes que deben seguir una dieta tras haber sufrido un infarto agudo de miocardio. Pero aún habrá que esperar a que los resultados sean confirmados en estudios con un mayor número de participantes.

Como indica Elaine Holmes, «esperamos que el test se encuentre disponible para el público dentro de los próximos dos años. La idea sería tomar la muestra de orina en el domicilio y llevar a un centro cercano para su análisis. Creemos que puede ser una herramienta muy útil para los dietistas para asesorar a los pacientes sobre sus necesidades dietéticas. Y también para todos aquellos individuos que estén interesados en saber más sobre la relación entre su dieta y su salud».

Como concluye Des Walsh, co-autor del estudio, «si bien esta investigación todavía se encuentra en sus primeras fases, la cuantificación más precisa de lo que comemos y bebemos ampliará los beneficios de los esfuerzos investigadores en el campo de la nutrición al permitir el desarrollo de mejores intervenciones basadas en la evidencia para mejorar la salud de las personas y reducir la obesidad».

Fuente: ABC