El cáncer es, tras las enfermedades cardiovasculares, la segunda causa de muerte a nivel mundial, pero las posibilidades de contraerlo y morir por su causa son muy diferentes depen

El cáncer es, tras las enfermedades cardiovasculares, la segunda causa de muerte a nivel mundial, pero las posibilidades de contraerlo y morir por su causa son muy diferentes depen

El cáncer es, tras las enfermedades cardiovasculares, la segunda causa de muerte a nivel mundial, pero las posibilidades de contraerlo y morir por su causa son muy diferentes depen

Los tumores de pulmón, de mama y el colorrectal son los que más muertes causan en nuestro país

El cáncer es, tras las enfermedades cardiovasculares, la segunda causa de muerte a nivel mundial, pero las posibilidades de contraerlo y morir por su causa son muy diferentes dependiendo de dónde se viva. También cambia por países la incidencia y la clasificación como causa de muerte de cada tipo de cáncer.

En 2015 hubo en todo el mundo 17,5 millones de nuevos casos de cáncer y 8,7 millones de fallecimientos. Los cánceres que más muertes causaron fueron pulmón, colorrectal y estómago, según un estudio que publica JAMA sobre la evolución del cáncer en 195 países desde 1990. En España hubo 303.809 nuevos casos de cáncer en 2015 y 110.491 muertes en total, de las cuales 44.877 se debieron a los tres que más matan en nuestro país: pulmón, colorrectal y mama.

La carga de morbilidad -la proporción de personas que se enferman en un sitio y tiempo determinado- del cáncer sigue siendo mayor para los países con niveles más altos de desarrollo, como EEUU, Reino Unido y Alemania. A nivel mundial, el 44% de todos los nuevos casos de cáncer y el 34% de todas las muertes por cáncer se encuentran en ese grupo. Sin embargo, entre 2005 y 2015 el aumento más marcado en los casos (un 50%) se dio en los países menos desarrollados (un 36% para las naciones con más ingresos en el mismo periodo). Asimismo, la mortalidad por cáncer aumentó en más de 50 países, la mayoría en el África subsahariana.

“Tiene que ver con el concepto de transición epidemiológica. Conforme los países de África o con menos ingresos mejoran en la reducción de la mortalidad, en la incidencia de infecciones o en la mortalidad infantil, por ejemplo, van aumentando las enfermedades crónicas y neurodegenerativas y el cáncer. Las condiciones del patrón epidemiológico tradicional en países en desarrollo está más asociado a enfermedades transmisibles, pero se va observando cómo el cáncer va suponiendo una carga importante de enfermedad (muertes, incidencia, prevalencia…)”, explica Ferran Catalá-López, coautor del trabajo y científico del Departamento de Medicina de la Universidad de Valencia y del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA del Hospital Clínico de Valencia.

Podría parecer que el cáncer es una enfermedad propia de sociedades desarrolladas. “El incremento del cáncer es un efecto del aumento de la población y de la edad. Va un poco con ese concepto, si tienes la mala suerte de vivir en una población desfavorecida tienes más posibilidades de morir al nacer o por una diarrea o en el parto (mortalidad materna) o de coger infecciones de enfermedades como VIH, malaria… Si te mueres a los 20-30 años, evidentemente no llegas a los 70”, argumenta Catalá-López.

El científico pone como ejemplo el cáncer de próstata, que está claramente asociado al envejecimiento. “Lo mismo con las enfermedades cardiovasculares, es la primera causa de muerte en el mundo y en los países desarrollados, y luego el cáncer. Digamos que si no morimos por cáncer, será por alguna cardiovascular”.

Las formas más comunes de cáncer a nivel global son mama, pulmón, colorrectal y próstata. En España, en cambio, el más común es el de próstata, seguido del colorrectal, mama y pulmón. Las diferencias por países obedecen a varios motivos. Por un lado, como se ha mencionado, el nivel de desarrollo. En los países con mayores ingresos hay sistemas de cribado y pruebas relativamente baratas que solicita el paciente o están establecidas a nivel poblacional (pruebas de detección a partir de cierta edad, por ejemplo). La cartera a las vacunas desarrolladas en los últimos años también es limitada o inaccesible en las sociedades menos desarrolladas.

“Además están los factores de conducta, los hábitos de vida como pueden ser el sedentarismo, el tabaquismo o el alcohol, que influyen en la epidemiología del cáncer. En países como México hay une enorme prevalencia de diabetes porque han cambiado los hábitos alimentarios o en los estados de EEUU donde hay mayor inmigración, para la gente que tiene menos recursos es más barato comprar un refresco que agua o fruta que una bolsa de patatas de Mc Donalds”, comenta Catalá-López.

“En la medida en la que tengamos más interiorizados los efectos del tabaco, por ejemplo, se ayudará a controlar el cáncer de pulmón. Las sociedades en las que continúen esos malos hábitos comprarán más papeletas, por decirlo así, es decir, tendrán más posibilidades de desarrollar esas enfermedades”, señala Catalá-López.

En ese sentido, el científico indica que en los últimos años el cáncer de pulmón ha ido escalando posiciones en el caso de las mujeres porque los hábitos tabáquicos han ido cambiando y han aumentado los casos en mujeres.

Por género, el cáncer de mama es el más común entre las mujeres en España. También, en proporción, el que más fallecimientos causa, con 7.410 defunciones en 2015. Entre 1990 y 2015 el número de nuevos casos de cáncer de mama aumentó de 14.724 a 36.754. Durante el mismo periodo de tiempo, las muertes por cáncer de pulmón en las mujeres aumentaron en un 128,9%, pasando de 1.645 a 3.765 muertes, mientras que las muertes por cáncer de estómago disminuyeron un 16,5%, pasando de 3.146 a 2.625 muertes.

En el caso de los hombres, el cáncer de próstata sumó el mayor número de casos nuevos, pero el cáncer de pulmón fue el más mortífero, causando 17.179 defunciones en 2015. Entre las principales causas de muertes por cáncer en los hombres, las de cáncer colorrectal aumentaron en un 111,2%, hasta 9.455 defunciones en 2015 de las 4.477 en 1990. Al igual que en el caso de las mujeres, las muertes por cáncer de estómago disminuyeron: un 13,8%, de las 4.632 muertes en 1990 a las 3.991 25 años después. Durante ese mismo periodo, los nuevos casos de cáncer colorrectal pasaron de 16.082 a 39.227 en ambos sexos.

El análisis es parte del estudio sobre Carga Global de Enfermedad, un consorcio internacional de unos 2.000 investigadores de casi 130 países liderado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME, por sus siglas en inglés). Se empezó a trabajar en torno al año 92 y con los años se han ido mejorando las métricas y se han realizado actualizaciones -las últimas en 2010, en 2013 y en 2015-.

“Este proyecto es equivalente al proyecto del genoma humano pero en términos de salud pública. Es un trabajo titánico en el que se maneja una enorme cantidad de información. Tiene un gran interés para los debates y la definición de políticas de salud pública para los distintos países y permite hacer comparaciones entre países próximos o con niveles económicos similares”, concluye Catalá-López.

Fuente: El Mundo