En el punto medio está la virtud. En el caso del alcohol, un consumo moderado se ha relacionado con un menor riesgo de padecer diabetes tanto en hombres como en mujeres.   Beber al

En el punto medio está la virtud. En el caso del alcohol, un consumo moderado se ha relacionado con un menor riesgo de padecer diabetes tanto en hombres como en mujeres. Beber al

En el punto medio está la virtud. En el caso del alcohol, un consumo moderado se ha relacionado con un menor riesgo de padecer diabetes tanto en hombres como en mujeres.   Beber al

De tres a cuatro días por semana puede reducir casi en un 30% el riesgo de padecer esta enfermedadEl consumo moderado de alcohol también daña el cerebro

En el punto medio está la virtud. En el caso del alcohol, un consumo moderado se ha relacionado con un menor riesgo de padecer diabetes tanto en hombres como en mujeres.

Beber alcohol entre tres y cuatro veces por semana se asocia a una menor probabilidad de padecer diabetes tipo 2, más baja incluso que la de los sujetos abstemios. Eso sí, no cualquier tipo de bebida: sólo el vino y, en menor medida, la cerveza producen estos efectos.

Estas son las conclusiones a las que ha llegado un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de la Universidad del Sur de Dinamarca, y cuyos resultados se publican en la revista científica Diabetologia, de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes.

De acuerdo con el trabajo, esta frecuencia de consumo reduce el riesgo de padecer diabetes un 27% en hombres y un 32% en mujeres, frente a los que beben menos de un día por semana.

La profesora Janne S. Tolstrup, una de las autoras de la investigación, señala a EL MUNDO que la frecuencia parece ser “al menos” tan importante como la cantidad ingerida. “No es posible separar completamente los efectos de ambos”.

Pero concreta más. Para aquellos que consumen siete copas de vino a la semana, el riesgo se reduce entre un 25% y un 30%. Tomar entre una y seis cervezas por semana disminuye en un 21% la probabilidad de padecer diabetes en hombres -en mujeres la cerveza no se asoció al riesgo de tener esta enfermedad-.

En el caso de las bebidas espirituosas -o destiladas- los autores concluyeron que, para las mujeres, tomar siete o más a la semana incrementaba el peligro en un 83% comparado con las féminas que consumen una o menos copas a la semana. Para los hombres no encontraron una asociación estadísticamente significativa entre el consumo semanal de bebidas destiladas y el riesgo de diabetes.

Para llevar a cabo este estudio los investigadores utilizaron datos de 70.551 personas extraídos de la Encuesta de Examen de la Salud Danesa (DAHNES, por sus siglas en inglés) de los años 2007 y 2008. En ella, ciudadanos de Dinamarca mayores de edad completaron un cuestionario sobre estilo de vida y salud, en los que detallaban cuál era su consumo de alcohol habitual y se hizo un seguimiento durante 4,9 años. Se excluyeron aquellos ya diagnosticados de diabetes y a mujeres embarazadas o que habían dado a luz recientemente.

A lo largo del tiempo que duró la investigación, 859 hombres y 887 mujeres desarrollaron diabetes. “La ingesta de alcohol en Dinamarca es muy similar a muchos otros países europeos y genéticamente somos muy similares, así que estos resultados también se podrían aplicar al resto de la población de Europa”, indica Tolstrup.

No obstante, también señala que se han centrado únicamente en la diabetes para este estudio y no se han tenido en cuenta otros efectos perjudiciales que pueda tener el alcohol sobre la salud, como por ejemplo en el cáncer de mama, “donde parece aumentar el riesgo incluso en niveles bajos”.

“Yo no le recomendaría a un abstemio que comenzase a beber para mejorar su salud”, asegura la experta.

El doctor Luis Ávila Lachica, médico de atención primaria y vocal de la Sociedad Española de Diabetes, explica a este periódico que este trabajo es observacional. “No es un ensayo clínico, con lo cual no es una prueba irrefutable”.

“Este estudio lo que viene a concluir es lo que decimos mucho los médicos, que todo con moderación es bueno”. El problema, indica Ávila, es “determinar qué es moderado”. “Siempre hemos entendido como consumo moderado 12 gramos de alcohol diarios”.

En este sentido, recalca que, siempre que se habla de consumo de alcohol, “tenemos datos de que, en pequeñas cantidades, es favorable, pero la gente no sabe qué es ‘pequeño'”. Por ello, señala que, cuando se habla de los beneficios del consumo moderado del alcohol, puede quedar “diluido en que tomar alcohol es bueno”.

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Fuente: El Mundo